viernes, 14 de septiembre de 2012

Capítulo 51.



Cuando termino de pedir el pollo, aparece Harry bajando por las escaleras con mis amigas detrás, a las que veo bastante contentas.
- Chicas. Venid un momento, tenemos que hablar.
Cuando las vi venir, venían con cara de susto, lo que les iba a decir no era nada malo. Se sentaron delante mía y me miraron
- Es sobre los muebles -les sonrío, veo como se relajan y se les dibuja una sonrisa en la cara- necesito saber exactamente todo lo que necesitamos. Y cuando vayamos a comprar los muebles, tenéis que venir conmigo. He sacado unas cuantas fotos -les extiendo el móvil para que las vean- y los precios son relativamente normales.
+ Calidad, precio.
- Exacto Belén. También he mirado electrodomésticos, y por ahora compraremos los esenciales. Objetos de la casa, sábanas, perchas, ropa, cojines, un sofá nuevo... -Mientras voy diciendo cosas, ellas van asintiendo-
+ Una televisión decente, una radio, un buen soporte de la cama, un colchón para que no sufra por las mañanas....
+ Una cafetera, el espejo de la sala de baile, la barra de estiramiento, mesas, sillas, muchos libros, estanterías, luces...
- Y por último, la máquina expendedora de yogur helado, y un Playmobil gigante. -Se ríen- ¿Qué? ¡Siempre quise uno! - Se siguieron riendo, y me uní a ellas-
+ Bueno, ya veo que tenéis que comprar muchas cosas.
+ Efectivamente Harry.
- Y tenemos que ir a comprarlo cuanto antes.
+ ¿Cuándo?
- ¿Mañana?
+ Por mí sí.
+ Pero yo tengo que ir a la universidad para confirmar que ya estoy aquí.
- Belén. Dulce, querida, ingenua, Belén. Eso ya lo he hecho yo, ¿Te crees que voy a salir de esta casa y no voy ha hacer lo más importante de todo? Nos hemos mudado aquí por ti, lo último que nos faltaba era que nos hayamos mudado para nada
+ Ay. -Me abraza- ¿Que haría yo sin ti?
- No lo sé -río-
En ese mismo instante suena el timbre, y Harry abre la puerta. Las tres nos giramos y nos reímos al ver la reacción del repartidor. Al ver que el repartidor no articula palabra, coge el ticket, mira cuanto le debe y se lo da, sin antes rebuscar en su bolsillo. Me levanto con el bolígrafo en la mano y se lo doy a Harry, el cual le firma el ticket al repartidor. Este sonríe, se da la vuelta y se marcha feliz, con un autógrafo de Harry Styles. Vamos hasta la pequeña mesa del salón y nos sentamos a comer. Comimos entre risas y anécdotas sobre como la gente reaccionaba al verlo. Cuando terminamos de comer, nos arreglamos un poco, y Harry nos alcanzó hasta el centro, donde fuimos a ver muebles, electrodomésticos, cosas para la casa, etcétera, etcétera, etcétera. Nos recorrimos todo el centro de Londres, sin ni si quiera fijarnos, que estábamos en Londres. Al final del día, cuando llegamos a casa, estábamos relativamente contentas, ya que aunque hubiéramos gastado mucho dinero en un solo día, ya teníamos la mitad de los muebles, y todos los electrodomésticos. Al día siguiente, nos traerían todo lo que habíamos pedido, ya que todo estaba en stock, con lo cual nos fuimos a dormir pronto. Mañana sería un día largo y duro.
Nos levantamos un poco doloridas, ya que los colchones eran un poco antiguos, y estaban desgastados. Nos pusimos una camisa vieja, unos leggins, nos recogimos el pelo y nos pusimos manos a a obra con la música a toda potencia. Nos llevó toda la mañana montar los muebles del salón, la cocina, y el baño, pero no era tan difícil como parecía. Mientras descansábamos un rato a la hora de comer Harry me llamó.
*Llamada telefónica*
- ¿Digamelón?
+ ¡Melón!
- ¡Manzana!
+ ¡Pera!
+¿ Estáis discutiendo sobre fruta? -Se oía a Louis por detrás-
- Dime Harry, -dije riéndome aún por el comentario de Louis-
+ Nada. Te llamaba para ver que tal estabais
- Bien, montando muebles.
+ Oh. Muebles. ¿Quieres que te ayude? ¡Soy todo un manitas!
- Vente así terminamos antes
+ Vale, en media hora estoy ahí.
- Va
*Fin de la llamada telefónica*
En cuanto terminé de hablar, Valeria se abalanzó contra mi con preguntas. '¿Quien era? ¿Era Harry? ¿Porqué te llama? ¿Que te ha dicho? ¿Va a venir? ¡Dime que va a venir!' Asentí a todo. Les comenté que vendría a ayudarnos para terminar antes, y no tardaron nada en levantarse y arreglarse. Yo no es que no quisiera ponerme guapa, pero ¿para que? Iba a montar muebles. Aun así, subí al baño me peine adecuadamente, ya que esta mañana me había recogido el pelo de cualquier forma, y volví a recogérmelo. Me hice un moño de bailarina, me puse un poco de rímmel, y salí del baño. No quería maquillarme, pero aunque no quisiera, tenía que hacerlo, por lo menos un poco, y resaltar mis ojos, ya que es lo más bonito de mí, no porque quisiera darles protagonismo, si no que, aunque solo vaya a montar muebles, posiblemente, vaya a montar muebles con uno de los chicos más guapos de Londres. Bajé las escaleras, y seguí montando el último mueble de la cocina. No e quedaba nada, así que en quince minutos lo terminé. Ahora el tema era colocarlo. Llamé a mis amigas a grito pelado desde la planta de abajo para que me ayudaran, y no tardaron en llegar. No se habían maquillado mucho, pero si se habían puesto una camiseta un poco más bonita y unos leggins más nuevos. Apenas se habían puesto maquillaje, un poco de base, rímmel, y se hicieron la raya. Tardamos diez minutos en subir el mueble, y quince en sujetarlo a la pared. Cuando ya estaban todos los muebles en su sitio, Valeria y Belén, siguieron montando y ordenando cosas en el salón, mientras, yo, me puse a colocar los cacharros, y la comida en los cajones. Empecé con las cosas más básicas, los platos, los vasos, y las tazas en los estantes superiores. La nevera, y el congelador al principio de la cómoda barra americana que teníamos como encimera, que se encontraba junto a la pared, y proporcionaba luz natural para cocinar, ya que había una ventana sobre ella.  La encimera era bastante larga, con lo cual, hacía esquina, pero era lo suficiente ancha para dicha extensión. Bajo la encimera, habían cajones, donde guardé los cubiertos, los utensilios de cocina más pequeños (cuchillos especializados, coladores, espátulas, corta huevos, más cuchillos, tijeras...) los trapos, y las recetas, junto a los condimentos. Había tres cajones más grandes, a cada lado, y el tercero junto a la nevera, donde guardé los utensilios de cocina más grandes (sartenes, básculas, batidora, freidora, ollas...) en el siguiente cajón, las bebidas, y en el último de ellos las cosas tanto dulces, como saladas (pan, magdalenas, bizcochos, galletas dulces y/o saladas...) En la encimera, estaba la pila de lavar, y la pila de secar. Había un estante, donde pusimos en microondas, y bajo el, un pequeño horno. (Al que le llamamos 'hornito') Al lado de estos, estaban los fuegos, y bajo el, el horno. En la parte de la encima que hacía esquina, estaba el lavavajillas. Tanto los estantes inferiores como los superiores, estaban ordenados, pero me sobraban dos estantes o cajones superiores, uno de ellos lo usaríamos de despensa, en dicha despensa, se guardarían las cosas en lata, o plastificadas, como las latas d pescado o el café y té. En el cajón restante guardaríamos los alimentos secos, la pasta, el arroz, el harina y demás. El timbre suena, y ya que acabo de terminar de ordenar la cocina, voy a abrir la puerta. Para mi sorpresa, tengo a dos chicos con mi lavadora y mi secadora. Les indico por donde pasar, y los llevo a la parte menos usada de la casa, donde había un cuarto, el cual habíamos decidido usar como, el cuarto de la ropa. No era muy grande, pero si lo suficiente amplio para caber tres personas y dos máquinas. Las colocaron enseguida, y me enseñaron las funciones, lo cogí todo enseguida. Todas las lavadoras son iguales, se usan de la misma forma. Los acompañé hasta la puerta, pero antes de irme, me hicieron firmar un papel, y me comentaron, que mañana regresarían con el resto de los electrodomésticos, ya que los habíamos comprado todos en el mismo local. Cuando los despedí, me acerqué a las chicas para ver que tal iba, y me alegré de que todo iba a buen ritmo, y que si seguíamos así, la planta baja, estaría a nuestro gusto definitivamente, el mes próximo.
+ ¿Que te han dicho los de la tienda?
- Nada, que mañana volvían con el resto.
+ ¿Y porqué no lo han traído todo hoy?
- Porque la lavadora y la secadora era lo más pesado. Mañana traen todo lo que falta en el camión de reparto.
+ Ah.
+ Oye, ¿Harry no iba a venir?
- Sí, bueno, alomejor no le apetecía montar muebles. Vosotras seguid así, que vais a un buen ritmo. Yo voy a llamar a unos cuantos pintores para comparar, que no podemos dejar esta casa con este blanco amarillento.
Ellas asintieron y volvieron al trabajo. Yo busqué el teléfono fijo y marqué uno de los números que tenía apuntados. Llamé a todos los pintores, y todos cobraban lo mismo, pero a decir verdad, no eran baratos, con lo que entre las tres, decidimos comprar los materiales, y pintar nosotras mismas, aunque fuera mucho tiempo, y trabajo. Pero eso nos daba igual, nos sobraba tiempo y el trabajo habría que hacerlo de alguna forma u otra. Seguimos montando muebles, y poco a poco, la planta baja cogía nuestra esencia. Una vez todos los muebles montados, y preparados para colocar, nos vestimos decentemente y fuimos a una tienda de pintura. Muchas de las muestras nos encantaron, pero todas estuvimos de acuerdo en comprar papel para el salón, ya que al verlo, nos convenció a todas. Además, combinaba perfectamente con el tono de los muebles y con la sensación que queríamos que diera. Nos llevamos ese papel, y varias pinturas, ya que a cada una nos gusto mucho una, y decidimos que ese sería el color de nuestra habitación. Mientras pagábamos nos explicaron exactamente como debíamos aplicar la pintura y como colocar el papel, nos quedó todo bastante claro, así que nos marchamos a casa. En cuanto llegamos a casa, nos cambiamos de nuevo y nos pusimos ropa vieja, cubrimos los muebles con las sábanas de la casa y nos pusimos a poner el papel. Cuando cayó la noche habíamos colocado la mitad del papel en la sala, y ya estábamos cansadas, así es que preparamos algo en nuestra bien puesta cocina, cenamos y nos fuimos a dormir a nuestras "plácidas" camas.
La mañana se alzó y tan pronto como un reflejo alcanzó mis ojos me desperté. Me levanté enseguida, iba a ser un día muy largo y duro. Bajé y desayuné correctamente y les preparé el desayuno a mis amigas, a las que llamé con insistencia. Al ver que no bajaban me puse manos a la obra y comencé con lo que el día anterior no habíamos terminado, el salón. Dos horas después, el papel ya estaba colocado y algunos de los muebles ya colocados.  Seguí moviendo muebles para colocarlos cada uno en su correspondiente lugar, sin caer en cuenta en que mis amigas aún dormían en la planta superior. El salón quedó estupendo. Dos grandes ventanas con unas cortinas muy bonitas, a cada lado de la antigua chimenea que antes se usaba. No decidimos tirarla abajo ya que encajaba perfectamente con todos los muebles y con el estilo que tanto nos gustaba, además quien sabe si alguna vez la usaríamos. Frente a la chimenea el sofá color chocolate con cojines tonos crema blanquecinos y rosados. Y entre la chimenea y el sofá una pequeña mesa de cristal. Bajo una de las ventanas colocaríamos la televisión, ya que aún no la teníamos, pero no tardaría en estar colocada. Dicha televisión estaría colocada junto al estéreo en una ancha repisa, donde en el cajón con puertas de cristal de dicha repisa se guardaban todas las películas, cintas, DVD's y CD's. Los altavoces de la televisión y radio están repartidos sobre el salón, algunos en la parte de arria de los muebles, y otros anclados a la pared. En la otra parte del salón, se encontraba la mesa de seis personas, con una capacidad de diez, y sus sillas correspondientes. Sobre la mesa había colocado un mantel que la anterior inquilina había dejado, y un jarrón con margaritas y un par de velas. La mitad de la planta baja ya estaba terminada, nos quedaba el baño y la habitación. Cuando terminé con el salón me dirigí al baño. El baño de abajo se nota que no fue casi usado, ya que ni siquiera el váter estaba estrenado. Sólo tuve que repasar un poco el lavamanos, el lavapies, y limpiar el espejo. En realidad no era un baño, era un toilette, el baño, estaba arriba. Tardé una hora en terminar el baño, pero cuando salí, es como si nadie lo hubiera usado. Cuando me dirigía a la habitación de invitados, me vi obligada a parar y beber agua, y en ese momento me di cuenta de que mis amigas estaban desayunando.
+ Vaya. Gi, ¿Has terminado tu esto?
- Sí. Aún faltan cosas, como la tele o la radio, pero creo que ha quedado bien. ¿Que os parece?
+ A quedado genial.
+ Sentimos no haber bajado antes -dijo Valeria con la boca llena de cereales-
- No pasa nada, me las he arreglado. Es más, me sorprende que no os haya despertado con el sonido de los muebles al moverse
+ Don't worry
+ Be happy -Terminó la frase Belén con un cierto ritmo-
+ Que tenemos sueño profundo.
- Yo no puedo tener nada profundo con ese colchón. Espero que lleguen hoy, o mañana, no soporto dormir en esa asquerosa cama.
Se rieron y siguieron desayunando. Yo me dirigí a la habitación de invitados. Abrí la puerta y esta chirrió al abrirse
- Nota mental: engrasar la puerta -Me dije a mi misma-
Esa habitación era bastante tétrica. Una vieja cama, una mesita de noche con dos cajones, una lámpara sobre ella, una pequeña mesa redonda, una silla y un par de enchufes. En realidad para ser una habitación de invitados no necesitaba nada más, pero debía cambiar la cama, y la lámpara. Darle un poco de color y encanto a la habitación, y un toque moderno. Saqué la mesa de la habitación y le encargué a las chicas que se encargaran de ella. Mientras, yo busqué una buena bombilla para ponérsela a la lámpara. Lo limpié todo, y reorganicé la habitación. Tardé tres horas en dejar la habitación decentemente, ya que era oscura y no recibía luz natural. Cuando salí de la habitación, dejé la puerta abierta, y busqué a mis compañeras. Tardé un rato en encontrarlas ya que la casa era bastante grande, y cuando veía algo pendiente, me lo apuntaba en la libreta que siempre llevaba encima, para que no se me olvidara. Dejé de buscarlas a los veinte minutos, cuando me relajé y me tumbé en el sofá. Esperando a que mis amigas volvieran o a que venga el chico de la tienda con mis electrodomésticos nuevos. No recuerdo quien habrá llegado primero, pero cuando me desperté tirada en el sofá, la televisión y el estéreo estaban colocados en su sitio. Subí a las escaleras para comprobar que no estaba sola, y en mi habitación encontré una nueva cama. Me alegré mucho al verla y me tiré sobre ella, para comprobar si era cómoda. En efectivo, lo era. Una vez un poco más tranquila, me senté en la cama y observé mi gran habitación. Era una de las mejores, ya que había un ventanal que cubría casi toda la pared, y esa seria una oportunidad para darle a mi habitación un toque mío que no iba a desaprovechar. Me tumbé en mi confortable cama después de una re capacitadora ducha, donde pensé como dorar mi habitación. Tendría que aprovechar el ventanal y la cama de matrimonio. En mi larga ducha pensé cada detalle, y la verdad es, que la idea de llevar a cabo la habitación que me había imaginado me emocionaba. Miré el reloj. Las cuatro y cuarto. Había dormido tres horas y media. Aún me quedaban varias horas para llevar a cabo mi misión. Decorar mi habitación. Ni siquiera había sacado la ropa de la maleta, llevaba aquí una semana, y lo único que había necesitado era ropa vieja para poder poner a nuestro gusto nuestra nueva casa. Me vestí y salí a comprar varias cosas para mi habitación. Nuevas sábanas, nuevos cojines, nueva silla, nueva lámpara, y demás. A las seis estoy devuelta en casa y me dispongo a pintar mi habitación cuando aparece Harry y me abraza. ¿Que narices...? No lo sé.
- Vale Harry, yo también te quiero, suéltame, por favor, suéltame. ¡HARRY! ¡Que me estrujas!
Me soltó pero se coloco detrás de mí, y me vendó los ojos para que no viera a donde íbamos.
- ¿Dónde vamos Harry?
+ Tu calla y anda.
Le hice caso y andé por donde me lo indicaba.
+ Escalón.
- Val... -Me tropecé y casi me voy de boca-
Si no llega a ser por Harry, ahora mismo sufriría las consecuencias del golpe. Al ver que eso de subir escaleras a ciegas era complicado, se acercó a mí, tanto, que su respiración chocaba contra mis labios. Adiviné que estábamos a varios centímetros de distancia, pero que con un suave movimiento, nuestros labios podrían rozarse. Con sus manos, acarició mi mejilla, y me hizo girar la cara suavemente, para quedar así, sus labios contra mis oídos. Se acercó más a mí, y me susurró: +Déjate llevar. Entonces, me besó la oreja, y le pegó un pequeño mordisco, haciendo que me estremeciera. Me quitó la venda, y lo tenía delante, muy cerca, más de lo que me gustaría. Volvió a quedarse a escasos milímetros de mí, pero esta vez, nuestras mejillas se rozaron, cuando se acercó a mi para volver a susurrarme.
+ Entrelaza tus manos alrededor de mi cuello.
Me mordí el labio inferior, y le hice caso. Cogió mi rostro entre sus manos, y durante un instante pensé que me besaría. Noté sus labios sobre mi mejilla, y después la oscuridad volvió, al colocarme la venda nuevamente sobre mis ojos. Entonces, mis piernas cedieron a un leve golpe, y pensé que me caería, pero noté como sonaban los escalones al ser pisados. Al estar arriba, mis piernas volvieron a tocar suelo, y mis brazos se desenlazaron. Caminé guiada por él, hasta que me ordenó que parase, que cerrase los ojos y que no los abriera hasta que el mismo me lo ordenara. Asentí, y la venda cayó la suelo. Estaba sola, Harry había desaparecido. Me quedé quieta, esperando a alguien que me avisara cuando abrir los ojos, entonces, ese alguien lo dijo.
+ Abre los ojos.
Abrí los ojos despacio, y no podía creerme lo que veía.



Espero que no os haya aburrido mucho la descripción de la casa! Y bueno, que os la imaginéis tan bonita como me la imagino yo. Ah, y si falta alguna 'E' perdón, va cuando le da la gana, y a veces no me doy cuenta.
Espero que os guste, que de alguna forma os identifiqueis con ella, y que me pidais siguiente, muchisimas gracias por leer. Mucho amoooor! xx

lunes, 10 de septiembre de 2012

Capítulo 50.


Abro la puerta de la cafetería, y suena una pequeña campana. Era una cafetería rústica, muy bonita. Con la mirada busqué a Marina y la encontré sentada en una mesa, al final con una taza de té humeante entre las manos, me acerqué a ella, y pedí chocolate caliente. Estuvimos hablando un rato, hasta que surgió el tema principal.
+ Así que te mudas...
- Sí, dentro de un par de meses. En mayo nos iremos, y para julio, tendremos todo lo necesario para poder vivir allí, permanentemente.
+ ¿Lo sabe Ryan?
- Sí.
+ Y sabes que no va a permitir que te vayas. Le gustas, de verdad. Y como siempre, me mandará a mi, a hacer todos sus recados.
- ¿Recados?
+ Me hará ir a Inglaterra. Para que te traiga de vuelta.
Me quedé callada.
- Ah. Mira tu que bien. -Chasqueo la lengua-
Le pego un sorbo a mi chocolate ya no caliente, y nos miramos. La conversación se ha ido por una rama un tanto incómoda.
+ Lo bueno de eso, es que te veré.
- Me gusta tu mentalidad optimista.
+ Bueno, pues te digo una cosa que se me acaba de ocurrir, también muy optimista.
- Dime.
+ Si su padre se lo permite, se volverá a Inglaterra y trabajará en la empresa de allí.
- Mira tu que bien. -Arrugué la nariz y forcé una sonrisa-
+ Ya veo que no te hace mucha ilusión.
- No que digamos, si me voy y lo dejo aquí, será por algo.
La conversación siguió durante dos horas más, hasta que decidimos, que ya era tarde y debíamos irnos a casa. Ya nos veríamos a la mañana siguiente en el trabajo.
La semana pasó, con ello un mes, y otro, y otro, y cada vez teníamos más dinero, más ganas de marcharnos, y menos cosas en el armario. Hablamos con la propietaria de la casa, y se tomó bastante bien lo de que nos marchábamos. Valeria y yo empleábamos las tres tardes a la semana para ir al gimnasio y mantenernos en forma. Poco a poco, dejamos de hacer la compra, y los últimos días estuvimos a base de restaurantes, y bares. Ya teníamos todo dispuesto para irnos. La casa en Londres, medio de transporte, universidades, trabajos, etcétera. Sólo teníamos que esperar a que llegara el día de ida. Y sin darse cuenta, llegó.
- Doce de mayo -
Como cada mañana, me levantaba y me iba a trabajar, pero hoy había una pega. Hoy era mi último día en la empresa, ya que a la una de la madrugada salia nuestro avión con rumbo a Londres. Cuando llegué estaban todos mis compañeros alrededor de mi mesa de trabajo, con una tarta enorme, y champán.
- Oh, no hacía falta chicos, en serio.
Marina sale entre la multitud y me abraza, no puedo reprimir alguna que otra lágrima. Los echaría de menos, aunque en un principio no creía posible. Comimos la tarta, y salieron a varios trozos por cabeza, pero insistieron en que debía llevarme la tarta a casa. No bebimos mucho, ya que aunque fuese mi último día, debíamos trabajar. Cuando llegó la hora de volver al trabajo, todo el mundo tuvo que reprimir una mueca, pero era lo que debíamos hacer. Cuando se alejaban, vi a Ryan. No quería irme sin haber hablado con él antes. Ando tras el, pero tengo que acelerar el paso al ver que se mezcla entre la gente. Al final, lo pillo en el ascensor, y me meto en el. Toco todos los botones, y entonces, me giro para mirarlo.
+ ¿Que quieres Giovanna? Tengo cosas que hacer, no estoy para tonterías.
- Y yo tampoco. Esta noche me voy, y es posible que no vuelva a verte. ¿Vas a escucharme? Porque si no es así, me bajo en la siguiente planta.
El ascensor para durante unos segundos antes de abrir sus puertas. Salgo del ascensor y espero a que Ryan diga algo. En vez de eso, veo como la puerta del ascensor se cierra ante mí. Me quedo esperando a que pase algo, a que la puerta del ascensor se abriera y me dijera que teníamos que hablar, pero no pasó. Me di media vuelta, y bajé por las escaleras. Di una vuelta al edificio, y volví a entrar al edificio para comenzar mi último día. Como siempre, organicé, y ordené los últimos papeles. Revisé todas las facturas y pedidos, y dejé una lista para mi sucesora. Desde hace dos meses, había tenido una aprendiz siempre a mi lado, para ayudarla, y enseñarle como se hacían las cosas, ya que sería mi sucesora, igual que Marina hizo conmigo una vez. Laura, la chica a la que tenía como "aprendiz" había empezado a traer sus cosas dos horas antes de que mi turno terminara, así que, metí mis cosas en una caja, y la ayudé a colocar sus cosas. Le enseñé las últimas cosas, y me despedí. Salí por la puerta, pero antes de irme a casa, me despedí de todos mis compañeros por última vez. Muchos de ellos me desearon suerte, y algunos, me dijeron que les escribiera, y que llamara a la oficina cuando llegara, o al día siguiente. Para cuando me despedí de todos y recogí todas mis cosas, ya eran las seis de la tarde, y tenía que irme a casa. Salí con la caja donde llevaba mis cosas, y lo sobrante de la tarta que esta mañana habíamos comido. Llegué a casa cansada y con calor, era mayo, y ya empezaba el verano. Dejé las cosas en la vacía casa y fui a ducharme. Después de ducharme, me puse la ropa interior, una camiseta larga, y me recogí el pelo. Iba descalza por la casa, cuando sonó el timbre. Fui a abrir la puerta, y para mi sorpresa, allí estaba el, Ryan.
+ ¿No querías hablar conmigo?
- Sí, claro, pasa.
Cierro la puerta y busco con la mirada algún sitio donde sentarnos, pero solo hay cajas y maletas, y los muebles básicos. Encuentro una silla despegable, y la despliego en medio del salón vacío. El se sienta, y yo me siento en el suelo frente a él.  Empezamos a hablar, y arreglamos las cosas, pero creo que las condiciones no volverán a ser las mismas. Las chicas, llegan a las nueve menos cuarto, y para ese entonces, Ryan ya se había marchado, y Marina se había pasado por casa y aún seguí aquí, ya que quería ayudarnos, y llevarnos al aeropuerto, porqué ninguna de nostras conducía. Cuando llegaron, hablamos durante un rato antes de terminar los últimos retoques, de guardar las últimas cosas en las maletas, y poner todo en la puerta, listas para irnos. Belén y Valeria se ducharon y se vistieron, quedaron muy guapas, pero yo no quedé indiferente. Me puse unos pantalones largos azules, una camisa blanca y negra, y una americana negra, que llevo en el brazo. Ya que posiblemente, en Londres haga más frío que en Madrid. Mis tacones negros, y el bolso, donde metí lo esencial. No llevaba ningún bolso de mano, y metí todo lo necesario para el viaje en el bolso. Viaje a Londres; Giovanna Mis cascos colgados en el cuello, y un buen libro en la mano. Nos quedamos hablando todas en la cocina, hasta que llegaron las doce de la noche, teníamos que irnos. Como poco, había que estar una hora antes de que el vuelo despegara en el aeropuerto, así que salimos con las maletas, y subimos al coche de Marina. Menos mal que el coche de Marina era grande. Cuando llegamos al aeropuerto, tuvimos que pagar, ya que llevábamos más maletas de las que debíamos. Despachamos las maletas y fuimos a cenar algo a los bares que habían ahí. Estuvimos hablando mientras cenábamos, y llegó la hora de despedirnos de Marina. Valeria y Belén no lloraron, ya que ellas no la conocían demasiado, pero Marina y yo, si lloramos, y prometimos llamarnos. Pasamos por el escaner, y todo fue de maravilla. Llamaron por primera vez a los pasajeros del vuelo con destino a Londres y fuimos ha hacer cola, por suerte, a esta hora, no había mucha gente, ya que generalmente, los vuelos más completos suelen ser a partir de las cuatro de la mañana, y era la una menos cuarto de la madrugada. No tardamos nada en llegar a donde la azafata nos pidió los papeles y el pasaje, y pudimos entrar al avión. A la una y media ya han llegado todos los pasajeros y las azafatas inician la explicación de como salir del avión en caso de emergencia. Después de la explicación de la azafata, nos tocó ver el vídeo. Sobre las dos de la mañana, por fin se decidieron a despegar. Sólo son dos horas y media de viaje, así que me pongo a leer. Después de estar una hora y media leyendo, tan solo queda una hora para llegar a Londres, y decido ponerme los cascos. En mi móvil, suena la canción 'This is love' de Wil.i.am featuring Eva Simons. Esa canción, y su letra, y yo estoy sobrevolando tierras inglesas, me recuerdan a cuando tenía catorce años, y lo que pasó en ese entonces. Y de repente, recordé como Valeria dejó caer, hace varios meses, que conocería a Harry, entonces, me dí cuenta de quisiera o no quisiera, volvería a verlos. La música siguió sonando en mi móvil, y el tiempo siguió pasando. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, el piloto anunció que íbamos a empezar la fase de aterrizaje, y debíamos apagar todos los aparatos electrónicos, por lo que tuve que apagar el móvil. Me giré para ver a las chicas, ya que nos había tocado separadas. Belén miraba por la ventana mientras Valeria dormía, y yo imité a Belén. Dejé de escuchar las instrucciones y miraba las luces de Londres desde el aire. pronto empezamos a perder altura, y la sensación de mariposas en el estómago que siempre siento, floreció, hasta que las ruedas tocaron suelo. Tardamos media hora en poder levantarnos, y a las tres y media de la mañana ya estábamos con las maletas en las manos, y saliendo por la puerta. Salimos, y las tres juntas, en   la puerta pedimos un taxi, el cual no tardó en llegar, era un taxi bastante grande, y nosotras solo eramos tres, una puerta se abre y aparece Louis.
+ Señoritas, ¿habían pedido un taxi?
Belén y Valeria asienten a la vez, y Louis baja tras Harry, para colocar las maletas en el maletero. Yo me siento delante con Harry, y las chicas detrás con el resto de los chicos. Le doy dos besos a Harry y le indico donde debemos ir. Una vez iniciado el trayecto, enciendo mi móvil y me pongo los cascos a escuchar música mientras reflexiono. No es que no quiera verlos, ni que las chicas no los conozcan, pero realmente no los conozco demasiado, solo sé, que estaba perdidamente enamorada de Niall, y que me emborraché, que casi pierdo la virginidad con el, y que según Harry, el seguía enamorado de mí. La verdad es que eso me parecía de película, era imposible. ¿Como se iba a enamorar de mí? He cambiado mucho en seis años. Ellos me conocieron cuando yo sólo tenía catorce, y ahora tengo veinte cumplidos recientemente, han pasado muchas cosas. He cambiado mucho. La verdad, es que sabía que los vería, pero no pretendía verlos tan pronto. Quería ver la ciudad. Y si me he mudado a Londres no es para volver a verlos, si no para estudiar, y vivir, como cualquier persona normal. ¿Acaso no podía? Me evadí de todo mirando las luces mientras escuchaba la voz de Conor Maynard. Escuché cuatro canciones y bajé del coche sin quitarme los cascos. Cogí las maletas y entre en la casa. Las chicas tardaron más en entrar, ya que se quedaron hablando con los chicos, se nota que hicieron buenas migas. No era un piso, era una casa. Ni un chalet, ni un bungalow, una casa, como las de antes. Con su jardín delantero y trasero, y el porche. La cocina, el baño, el salón, y una habitación en la planta baja. Y en la planta de arriba las habitaciones. Era una casa bastante grande, pero la anciana a la que se la compramos, estaba apunto de morir, así que nos la dejó a un buen precio. En la planta de arriba había siete habitaciones. Una para cada una d nosotras, y sobraban cuatro. Una de ellas sería el estudio de ballet, otra una sala de estudios, donde se guardarían todos los libros y demás, y también donde Belén daría las clases particulares. Aún sobraban dos habitaciones, así que pensamos que podrían ser las habitaciones de los invitados, o una zona donde poder estar solas y pensar, ya se vería. La casa era muy bonita, muy rustica, muy antigua, muy Londinense antiguo. La señora, nos había dejado todos los muebles, ya que no tenía a quien dárselos, puesto que sus hijos no residían en el país. Igual, tendríamos que cambiar algunos muebles, porqué eran un poco viejos, y quien sabe, quizá no estaban en buen estado. Era muy pronto para pensar en eso. Subimos a nuestras habitaciones y dejamos las maletas, junto a nuestras cajas y cosas. Yo tenía hambre, y bajé a la cocina a prepararme algo. Al ver que los chicos seguían aquí, volví a mi habitación, y en una de las cajas, busqué la tarta que hasta hace un par de horas estaba en territorio Español. Quedaba casi la mitad, con lo cual tendría para comer cosas dulces, durante rato. Bajo con la tarta en la mano y la dejo en la repisa. No hay nada para comer en la casa, con lo cual tengo que apañarme con la tarta, y para no ser descortés les ofrezco un poco a los chicos, oferta, que no rechazan. Empiezo a estar cansada, y decido subir a mi habitación a descansar. Me despido de los chicos, con los cuales no había cruzado palabra y me tumbo en la cama. No me quito la ropa, ya que mañana tendría que despertarme temprano para hacer muchas cosas. Sería un día bastante largo.
-Al día siguiente-
Me desperté a las ocho de la mañana, y me puse en pie. El poco maquillaje que me había puesto en día anterior seguía en su sitio. Solo tenía que despejarme un poco y podría empezar a hacer cosas. Bajé, me comí un trocito de tarta y salí por la puerta. Fui al banco para arreglar los papeles restantes de la compra de la casa, y para abrir una cuenta. Después busqué una muebleria y empecé a elegir y a apuntar precios. No podía comprar muebles sin el consentimiento de Belén y Valeria, también era su casa. Pasé por una tienda de electrodomésticos de camino a la universidad, y miré todo tipo de cosas, desde neveras, hasta televisiones. Cuando llegué a la universidad, averigüé cuando eran los exámenes para poder entrar. Después de pasar por mi futura universidad, pasé por la de Belén y confirmé que ya había llegado. Hice los papeles, y recogí todo lo que la universidad le ofrecía, también me dieron una lista de libros que necesitaría, con lo cual debía comprarlos lo más pronto posible. Aunque aún quedaba todo el verano para que Belén comenzara las clases, el tiempo pasa  muy rápido y teníamos que hacer muchas cosas. Cogí un autobús que me llevo al centro, donde rápidamente encontré una autoescuela. Nos apunté a las tres, ya que teníamos en dinero suficiente para costeárnoslo. También encontré otra muebleria, una librería y varias tiendas de ropa. Entre a la muebleria, y busqué muebles, saqué fotos, y apunté precios. Cuando salí, entré a la librería y me compre varios libros para mí, y encargué los libros que Belén necesitaría para el año siguiente. Valeria y yo aún no sabíamos que libros necesitaríamos, ya que aún teníamos que hacer el examen de ingreso. Pasé de largo por la tienda de ropa, ya tendría tiempo de ir después u otro día, ahora mismo no era importante. Seguí andando y encontré una tienda de Vodafone. Entré, y arreglé papeles, aunque debía volver más tarde con los móviles restantes. Dos manzanas más allá había un supermercado. Me pensé eso de hacer las compras, ya que si compraba todo lo necesario, me volvería loca al subir al autobús. Entonces me vino a la cabeza. Harry. Harry conducía, tenía un coche grande, además, así podríamos ponernos al día. Pero había un pequeño problema, no tenía su número.  Llamé a Belén, varias veces, y a la tercera me lo cogió.
*Llamada telefónica*
- Buenas días pequeña marmota.
+ Buenos días pequeña despierta Beléns
- Quería decirte un cosilla.
+ Dígame.
- Uno, levántate, y despierta a la dormilona de Valeria. Dos, dame el número del rizos, que seguro que te lo dio ayer.
+ Uh, ¿y para que lo quieres? ¿eh, eh?
- Simple. Styles tiene coche, nosotras no. Yo tengo que llevar las compras a casa, y como no se te ocurra algo mejor, es mi única opción.
+ Pues existe el taxi, el autobús, y el tren.
- Ya, y también existe Harry. Así de fácil. Si quieres que vuelva a casa media loca después de estar con las compras para arriba y para abajo en el autobús, tu misma.
+ Vale. No me comas.
La conversación siguió durante un rato hasta que me mandó el número por SMS y lo llamé.
*Llamada telefónica*
+ ¿Sí?
- Harold, soy Giovanna
+ ¿Harold? ¿Enserio? Que poco original.
- Bueno, vale. Harry, ¿puedes venir a por mí?
+ Oh. Muy bonito, me llamas para que vaya a recogerte
- Harry, por dios. Está bien, vamos a intentarlo de otra forma. ¿Quieres venir a hacer las compras conmigo?
+ ¡No! Me pueden reconocer, y va a ser peor.
- Lo suponía. ¿Vendrás a por mí?
+ Claro. Todo sea por una amiga
- Si bueno, eso habría que hablarlo -digo entre dientes-
+ ¿Que has dicho?
- No, nada.
+ ¿A que hora voy a recogerte y donde?
- Em... al super que está en la avenida principal, que está calle arriba del colegio.
+ Vale, si, sé donde está.
- Genial. Cuando te llame estaré en la caja, así tienes tiempo para venir y aparcar.
+ Vale, nos vemos dentro de un rato.
Entro al super y me pongo a comprar, las cosas son muy distintas a las de España, pero todo es cuestión de costumbre, compro de todo un poco. Verdura, fruta, pollo, carne. yogures, leche, agua, cosas dulces, y algo de comida basura, no se puede ser siempre sana. Tenía bastantes cosas que pasar por la caja, así que fui llamando a Harry para que se acercara. Cuando lo vi entrar por la puerta, yo ya estaba cogiendo bolsas para empezar a salir
+ ¿La ayudo señorita?
- No me vendría mal una ayudita, apuesto caballero.
Los dos nos reímos y me ayuda a sacar las bolsas. Me indica dónde a aparcado el coche, pero tardamos el doble de lo normal en llegar, ya que cada dos pasos alguien lo para para hacerse una foto o que le firme algo. Cuando por fin llegamos al coche, me toca guardar todo en el maletero, ya que Harry a tenido que apartar a varias fans de su coche para poder entrar. Cuando termino de guardar las cosas y me dirijo a la puerta para entrar al vehículo, una chica me coge del brazo
+ Perdona, ¿Tú quién eres? ¿Eres la novia de Harry? ¿Como te llamas? ¿Tienes twitter? ¿que haces con Harry? Como le hagas daño te enteras.
- Hola. Em, yo soy Giovanna, sí tengo twitter, no soy la novia de Harry, y solo me está ayudando a llevar la compra a casa, y tú tranquila, que si alguien le hace daño a Harry, yo voy a ser la primera en hacer algo, yo también soy directioner sabes? no te preocupes -Le sonrío-
La chica me sonríe cuando termino la última frase
+ Me caes bien. ¿me das tu twitter?
- Claro.
Se lo doy y me despido de esa chica, posiblemente fan, o directioner. Me subo al coche y arranca.
+ Es muy bonito lo que le has dicho a esa chica
- Es fan tuya, lo menos que puedo decirle a una chica que se preocupa por ti, y que te ve con una completa desconocida es que no te va a pasar nada, ¿no crees?
+ Sí. Pero no eres una completa desconocida. - Se gira, y me mira con esa sonrisa tan bonita-
- Bueno, quizás no lo soy para ti, pero para el resto y las fans si lo soy.
+ Para el resto d los chicos tampoco. Llevo -se corrige- llevamos meses esperando verte
- ¿Así? ¿Y eso? - Harry levanta una ceja y vuelve a centrarse en la carretera- Ah, sí. La conversación, las cartitas, y tooooooooooooooooooooooodo eso.
+ Eso mismo. -Afirma-
- Dime una cosa, ¿Crees que ha dado resultado?
+ Espero que sí.
Llegamos a casa, me ayuda a bajar las cosas, y las entra en casa.
- Harry ¿Quieres quedarte a comer? Es lo menos que puedo hacer después de ser mi chófer
+ Claro por mi genial.
Empiezo a guardar las cosas en los cajones que hay, y a dejar en resto a un lado para que no moleste. Entonces caigo en la cuenta. No tengo nada con que cocinar. Mierda, se me había pasado.
- Houston, tenemos un problema
+ Aquí torre de control, ¿que problema tiene Houston?
-  -Me río- No tengo nada con lo que cocinar. Me parece que tendremos que pedir algo.
+ No problem
- Vale. ¿Que te apetece?
+ ¡Pollo!
- ¡Me encanta el pollo!
+ Yupi.
- Mientras yo lo pido, puedes ir a despertar a las marmotas de mis amigas? Seguro que si te ven nada más despertarse se les alegra el día
Se ríe ante la propuesta, pero me asiente y sube las escaleras. Yo cojo la guía y busco un local donde hagan pollo rostizado. Tardo un poco en encontrarlo, pero al final, llamo y encargo uno. Mientras espero que Harry baje con mis amigas, hago una lista de todo lo que hay que comprar para la casa.







¿Os gusta la nueva plantilla del blog? Decidme que os parece, y si os parece muy tétrica, la cambio. ¡También he puesto nuevas canciones! Que conste que me llevo mucho trabajo.
Espero que os haya gustado el capítulo de reencuentro, y que comentéis haber que os parece, y que os gustaría que sucediera en los siguientes capítulos, porque si me gusta vuestra idea, la pondré en los siguientes capítulos, un beso!  Y COMENTAD.
Espero que os guste, que de alguna forma os identifiquéis con ella, y que me pidais siguiente, muchisimas gracias por leer. Mucho amoooor! xx

sábado, 1 de septiembre de 2012

Capítulo 49.


Me desperté enredada ente las colchas de invierno, decidida a contarle a Ryan, que a finales de primavera, me mudaría a Inglaterra. Desperté a Belén, ya que ella no se inmutaba del desquiciante ruido de su BackBerry al sonar su alarma. En cuanto despertó, cogió el móvil y los ojos se le abrieron como platos. Se levantó de un salto, y salió corriendo de la habitación. Mientras el agua de la ducha corría, yo me puse a pensar como le daría la noticia a Ryan, y como reaccionaria. No era a la única persona que le tenía que dar la noticia, pero supuse que sería la más afectada. Mientras yo llegaba a esa conclusión, Belén, se había duchado y había desayunado rápidamente. La vi pasar, entrar a su habitación y salir completamente preparada a los diez minutos, se apoyo en el marco de la puerta, y con la mano se despidió de mi. Abrió la boca, pero no produjo ningún sonido, tan solo movió los labios, y como no terminaba de entenderla, lo dijo en un susurro
+ Me voy a trabajar nos vemos luego.
Asentí,  y en cuanto desapareció de mi vista se escuchó el repiqueteo de los tacones de Belén andando hacia la puerta, acto seguido, el sonido de la puerta al cerrarse. Con el sonido de la puerta, decidí levantarme y empezar a prepararme para ir a trabajar. No sabía que día empezaba Valeria en su nuevo trabajo, así es, que la desperté por si acaso. La meneé un poco y cada vez más y más fuerte, hasta que abrió los ojos.
-Buenos días Valeria.
+ Buenos días Gi -Dijo aún somnolienta-
La ayudé a levantarse y salimos de mi habitación. Me dirigí al baño, me puse las lentillas, y me lavé la cara, fui a la cocina y encendí la cafetera. Busqué el pan en el cajón, y saqué cuatro rodajas, dos de ellas para introducirlas en la tostadora. Mientras se hacían las tostadas, Saqué dos tazas, y algo dulce. La mermelada, y el queso untable, y algo más. Me senté en la mesa, y esperé a que las tostadas saltaran. No tardaron mucho, y en cuanto saltaron, metí las dos siguientes. Unté una de ellas con queso, y la otra con mantequilla y mermelada de fresa. Las siguientes tostadas saltaron y Valeria acudió a comérselas. Cuando ella se sentó, yo me levanté y fui a prepararme. Mientras hacia la cama, y guardaba la otra, le pregunté a Valeria si era hoy su primer día, y ella simplemente me respondió con un 'No lo sé' Hice una mueca, y comencé a vestirme. No me puse demasiado elegante, aunque trabajara en una gran empresa. Busqué los vaqueros claros que me acompañaban desde que era más joven, y me los enfundé. Un jersey claro, y por debajo, una camiseta sin tirante rosa clara. Me coloqué unos tacones rosas con plataforma, y metí mis cosas en el bolso. Primer día de jornada completa; Giovanna. Me solté el pelo, y cogí una chaqueta. Empezaba a tener calor con tanta cosa puesta dentro de casa, pero sabía que en cuanto saliera, tendría frío. Aunque quedaba media hora para que mi turno comenzara, quería llegar a tiempo en mi primera jornada completa. La última vez que vi a Ryan, habíamos acordado, que empezaría a trabajar a jornada completa la próxima semana, para poder ahorrar, aunque el aún no sabía para que. A partir de ahora, tendría que levantarme a las ocho de la mañana para comenzar con los preparativos de un nuevo día. A las ocho y media salía de casa, y a las nueve, empezaba a trabajar. Hasta las cinco de la tarde, en la otra persona venía para sustituirme. Me despedí de Valeria con una sonrisa, y abrí la puerta. Antes de marcharme tenía que decirle algo a la única persona que quedaba en la casa.
- Valeria. Hazme el favor de ir a la tienda y pregunta cuando empiezas. No quiero que te arriesgues.
+ No problemo.
Con esa afirmación, cierro la puerta de casa y salgo a la calle. Hace frío, tal y como había previsto, así que comienzo a andar por las nevadas calles de Madrid.  Tardo aproximadamente quince minutos en llegar a la puerta del edificio donde trabajo. Me sacudo la poca nieve que aún caía, y entro. La gente me saluda al verme pasar, ya llevaba varios meses trabajando con todos ellos, y eran gente muy amable, y simpática. Subo por las escaleras, hasta el primer piso, donde debo comenzar a trabajar de inmediato. Me saco el chaquetón, y lo cuelgo en el perchero. Me siento en la silla, enciendo el ordenador, y comienzo a hacer cosas. Cuando el ordenador se enciende, yo ya tengo las facturas en la mano, para pasarlas al ordenador, como es debido. Me paso la mañana pasando facturas al ordenador, y ordenando los archivos. Cuando termino de ordenar todos los archivos informáticos, miro el reloj de la pared, son las 16:43 así es, que empiezo a recoger las cosas, y mañana ordenaría los archivos de los cajones y las carpetas. Apago el ordenador, la luz, cierro todos los cajones con llave, y cojo mi chaqueta. Me levanto de la silla, me dirijo hacia la puerta, cuando choco con Marina.
+ ¡Giovanna! ¡Cuanto tiempo!
- Sí -sonrío-
+ ¿Que tal terminó todo el asunto?
- La verdad, no lo tengo claro. Belén se encargo de hablar con la policía mientras yo descansaba.
+ Entonces todo bien
- Exacto. ¿Y tú que tal?
+ Perfectamente, gracias
- Me alegro -sonrío-
+ Sí, y yo -me devuelve la sonrisa- ¿Y eso de que te vas?
- Ah, claro. He cambiado de turno, ahora hago jornada completa.
+ ¡Que bien!
- Sí, sí. Mucho.
+ ¿Y hay razón para eso?
- Sí, unas cuantas. -Río- ¿Quieres que quedemos más tarde y te lo explico?
+ ¡Claro! Te llamo en cuanto salga
- Vale. -Me giro un instante y veo a Ryan por el pasillo- Em... Marina, me tengo que marchar, nos vemos esta tarde. -No la dejo terminar, ya que me he dado la vuelta y me he marchado- ¡Hasta luego!
Con la pesada chaqueta, aligero el paso para alcanzarlo y me engancho de su brazo. El se gira instantáneamente.
+ Hey, hola.
- Hola -Sonrío-
+ ¿Que t... -Le interrumpo-
- Te tengo que decir algo.
+ ¿Es algo malo? Te has puesto seria
- Em... Quizá sea malo para ti, pero no para mí.
+ Dime.
- Haber... Bueno pues... -Hace varios gestos para que se lo diga de una vez- Verás, es que... me mudo a Inglaterra. -Mi respuesta le sorprendió bastante- Sí. Estoy trabajando más horas para poder vivir tranquilamente allí, sin problemas. Me mudo, porqué Belén, tiene que terminar allí la carrera, y hay universidades muy buenas especializadas en arte. Iría a alguna Universidad inglesa, y terminaría mi carrera allí. Además, Inglaterra siempre fue una de mis opciones de futuro. No te enfades, por favor. Tenía que decírtelo, porqué me gustas, y debías saberlo.
+ No pasa nada Gi. Es más, me gusta la idea de irnos a Inglaterra.
- Perdona... ¿Irnos? ¿'Nos'? ¿Nosotros? ¿Juntos? No, no, no.
+ Sí. ¿No te acuerdas? Soy inglés, tengo familia allí, y poseo varias propiedades. Así no tendrías que alquilar un piso. -Hago una mueca-
- Ah. Bueno, también es verdad. -La idea no me convencía del todo, ya que una de las razones por las que me marchaba, era para alejarme de toda esta vida, quería empezar de nuevo. Con mis mejores amigas, en Inglaterra, nosotras tres solas. Nadie más- En realidad no hace falta. Llevamos ahorrando un par de semanas -Mentira- Y queríamos empezar de cero. Ya estamos buscando casa, trabajo, coche, etc, y solo contábamos con tres personas.
+ Ya lo sé. Pero tu podrías vivir conmigo, y las otras dos que se apañen sin ti.
- No. No quiero. No, no, no y no. Siento ser tan borde, pero no quiero que vengas conmigo. Voy a empezar de cero en Inglaterra, con mis mejores amigas, y si decides acompañarme, tendrás que conformarte con ser amigos. Pero ya está, simplemente 'amigos' ¿Lo entiendes? ahora mismo no quiero a ningún hombre en mi vida. - Mi respuesta pareció fascinarle, pero a la vez ofenderle. Me miro, y siguió su camino, sin mirar atrás- Vale. Decido, el no vendrá -Me dije a mi misma-
Me puse la chaqueta, y bajé las escaleras para salir a la calle y poder llegar a casa. Los últimos momentos en ese edificio no fueron muy agradables, con lo cual, cogí mi móvil, lo abrí, tecleé la contraseña, enchufé los auriculares, y de camino a casa, escuché varias canciones de Ed Sheeran, Conor Maynard y Demi Lovato. Unos de mis artistas favoritos. Mientras pensaba en el asunto de Ryan, me acordé que había quedado con Marina, y acto seguido me acordé de María. También debía decirle a María que me mudaba a Inglaterra. Busqué su número en mi agenda, y lo marqué.
Pi, pi, pi. Nada, pi, pi, pi. Saltó el contestador. Decidí cortar y enviarle un mensaje.
Giovanna: María, llámame, tengo que contarte una cosa. Es urgente. | 17: 51 |
Supuse que me llamaría pronto, pero volví a intentarlo. No contestó. Llegué a casa, y nada más entrar, busqué mi portátil VAIO blanco. Tecleé su twitter y le mandé un mensaje directo. También le mandé un mensaje en su cuenta en Youtube, y ahí descubrí, que a la pequeña María, la había descubierto un productor musical estadounidense. Me ofendí al saber que se había marchado de España, para firmar un contrato, y que no me había contado nada. Me alegré mucho por ella al saberlo, pero me entristecí, al darme cuenta, de que si no llegó a enviarle ese mensaje, nunca me habría enterado de dicho contrato. Cerré el ordenador, y lo dejé sobre mi escritorio. No tenía muchas cosas que hacer. Me preparé algo de comer, y me duché con agua caliente. Volví a vestirme con la misma ropa, y mientras esperaba que las chicas llegaran o Marina me llamara, cogí el ordenador y me puse a buscar casa, universidad, y trabajo. A la hora, había encontrado varias casas en Londres centro, y otras cuantas repartidas por otras ciudades inglesas.  La ciudad que buscaba debía tener Universidad de Arte, casas a buen precio, un buena red de transporte público, y algún sitio donde Belén, Valeria, y yo podamos trabajar. Seguro que a Belén le resultaba mucho más fácil encontrar trabajo, ya que estaba terminado su carrera, y era el pequeño empujón que faltaba. Pero Valeria y yo lo teníamos un poco más complicado. Con todo lo que necesitábamos, solo habían dos ciudades adecuadas. Manchester o Londres. Y seguramente, Belén encontrara trabajo mucho más rápido en Londres, que en Manchester, ya que Londres, era una ciudad muy turística. Belén entró por la puerta dando un portazo.
- Buenas. -Grito desde mi habitación con un tono bastante animado-
Se acerca a mi habitación, pero antes pasa por la suya, para dejar su chaqueta y su bolso.
+ Muy buenas. ¿Tienes noticias?
- Como me conoces. -Me guiña un ojo y se sienta a mi lado- Verás, he encontrado todo lo necesario para los primeros meses en dos ciudades.
+ Haber, ilumíname.
- ¿Manchester o Londres?
+ Sinceramente me gusta más Londres, hay más cosas para visitar,tenemos más posibilidades, además de que...
- ¿De qué...?
+ Nada, se me ha olvidado.
-Ah.
Le enseñé todo lo que había encontrado y al poco rato llegó Valeria. Le conté lo que había encontrado, pero su reacción fue totalmente distinta a la de Belén.
- Iremos a vivir a Londres.
+ ¡Bien! ¡VAMOS A CONOCER A HARRY!
- Perdona, ¿Qué?
+ Mierda. ¡Belén! ¡La he cagado!
+ ¿Que has hecho?
+ ¡Se lo he dicho sin querer!
+ ¡¿No jodas?! ¡Valeria!
Valeria y Belén hablaban a gritos desde mi habitación y la suya, hasta que Belén abrió la puerta, y cruzó el pasillo, entrando en mi habitación. Siguieron hablando, como si yo no estuviera presente.
- Perdonadme un momento. ¿Que habéis dicho? ¿Que vais a conocer a Harry? Espero que no sea el Harry que estoy pensando.
+ Mientras no te refieras a Harry Edward Styles Cox, no hay problema. -Belén le miro fulminante mente-
- No me jodáis que habéis hablado con el rizitos.
+ Sí señor -Afirmo Belén-
- Vale. Las dos fuera de mi habitación. Ya. ¡Vamos!
+ ¿No te habrás enfadado? Que pava por dios. ¡No te enfades Gi!
¡Fue él quién insistió! -Gritaba Belén desde la puerta-
Mi teléfono comenzó a sonar y lo cogí, era Marina.
- Vale Marina, ya voy para allá.
+ Vale, ahora nos vemos.
Abrí la puerta, y Belén y Valeria estaban sentadas cada una a un lado del marco de ella. Hablando entre sí, como explicarme lo sucedido.
- Chicas, me voy, he quedado con Marina, luego nos vemos.
+ Por favor no te enfades.
- Tranquila Valeria. Me ha sentado mal, pero ya está. o hablamos todo bien cuando llegue.
+ Vale.
Me abrí paso entre sus piernas, cogí mi bolso, y salí por la puerta para reunirme con Marina en la cafetería de enfrente.



Espero que os guste, que de alguna forma os identifiqueis con ella, y que me pidais siguiente, muchisimas gracias por leer. Mucho amoooor! xx

lunes, 27 de agosto de 2012

Capítulo 48.


Pasamos un rato abrazados, hasta que nos separamos para mirarnos a los ojos.
+ ¿Bajamos a desayunar?
Asiento. Me levanto de la cama, y me pongo algo encima para no tener frío, aunque en la casa no hace frío ya que tiene calentador centralizado y no hace falta ir con chaqueta, yo iba abrigada, porque por culpa de la pesadilla me sentía mal, y tener frío es uno de los síntomas. Bajé a la cocina, y vi a Ryan sacando cacharros para preparar el desayuno. Me acerqué a él, e hice que soltara las cosas. Lo aparté y encendí el fuego. Abrí la nevera y busqué los ingredientes necesarios. Saque los huevos, la mantequilla, azúcar, la batidora, y me puse a hacer tortitas. Ryan me miraba mientras lo preparaba todo, me giro y le sonrío.
- Ve a comprar chocolate caliente, algo de sirope, y algo que te guste.
Asintió sonriente y fue a vestirse, no tardó en salir por la puerta. No es que no me gustara su compañía pero cocino mejor cuando estoy sola, y ahora mismo lo necesitaba. Seguí batiendo, y lo puse en la sartén. Mientras se hacía, busqué mi móvil y me puse música. Cogí un plato y empecé a apilar las tortitas, había echo cinco tortitas para cada uno. Cuando terminé, le puse otro plato encima a las tortitas para que no se enfriaran, lavé, sequé y guardé los utensilios, y coloqué la mesa.  La puerta se abrió, y apareció Ryan con una bolsa. Se quitó la chaqueta, y fue directo a la cocina, lo seguí, y lo mandé a que se sentara en la mesa. Había traído chocolate caliente, croissants, una muffin y sirope de chocolate, dulce de leche, y fresa. Saqué tazas mientras el chocolate se calentaba, y coloqué lo que había traído en un plato que luego llevé a la mesa. Cuando sonó el pitido del microondas, me levanté, y con cuidado, llevé las humeantes tazas a la mesa.
- Cuidado, el chocolate está caliente.
+ Menudo desayuno.
- Tampoco es para tanto...
+ Sí lo es, tortitas, zumo de naranja, chocolate caliente, tostadas, y lo que he traído yo.
- Me apetecía cocinar (?)
Me sonrió y empezó a llenarse el plato con cosas y comer. Lo imité y me llené un vaso con zumo de naranja, cogí el croissant, una tostada, y mis tortitas correspondientes. Desayunamos en silencio, y nos lo comimos todo. Cuando terminamos de comer, no nos podíamos ni mover, o por lo menos yo.
+ Estaba todo muy rico.
- Gracias.
Nos levantamos, y yo fui a la habitación a cambiarme. Me estaba poniendo los tacones cuando caí en cuenta de que había dormido con las lentillas puestas. Se me había pasado por completo. Bajo las escaleras, y me dirijo a la puerta con mis cosas para irme a casa. Abro la puerta y salgo a la calle, a las 12:07 del mediodía. Necesitaba irme a casa, porque no me sentía a gusto en la casa de Ryan, o por lo menos no por ahora. Voy andando por la calle, y hace frío, oigo a alguien correr detrás mía, pero no me inmuto, sigo andando.
+ Eh. ¿Estás bien? ¿Te pasa algo?
Sigo andando, pero vuelve a insistir, me coge del brazo, y vuelve a preguntármelo.
- Sí. Pero por favor, déjame. Necesito estar sola.
Me paró, y se puso frente a mí.
+ Vale, pero que sepas, que estoy aquí.
Sonrío, asiento, y sigo andando hacia mi casa. No tardo mucho en llegar, ya que andaba deprisa. Subo los pisos correspondientes, y entro en mi casa. Se notaba la diferencia d temperatura, pero aún así, mi casa era más fría que la de Ryan. Las chicas, al oírme entrar, salieron de mi habitación corriendo para abrazarme.
- Uy. ¿Y tanto cariño de repente?
+ ¡Hemos encontrado trabajo!
- ¿En serio? ¡Que bien!
+ ¡Sí! -Responde Valeria emocionada-
- Me alegro mucho -Sonrío- Y bien, ¿De que van a trabajar mis chicas?
+ Yo de dependienta, y Belén, de recepcionista.
- Muy bien, me gusta. ¿De dependienta donde Valeria?
+ En una tienda de zapatos en el centro.
- Que bien. Y...
+ Novecientos cincuenta euros al mes -Aclaró Belén-
- Gracias. Siento ser así, pero es que necesito planearlo bien.
+ No te preocupes, te entiendo.
- Haber, vamos a sentarnos y os voy a explicar mi plan.
Me saqué el abrigo, los tacones, y entramos a mi habitación. Mientras ellas se sentaban en la cama, yo me quitaba el vestido. Abrí el armario, y rebusqué entre mis cosas para ponerme algo cómodo y calentito.
- Bien. El plan es el siguiente: Todo lo que ganemos, lo meteremos en una hucha, un bote de nocilla, algo, da igual dónde. Sólo gastaremos lo necesario, para la comida, algún que otro capricho, y poco más. ¿Estamos todas de acuerdo?
+ Me parece un buen plan.
- Gracias por el apoyo. -Cojo mi toalla, la ropa que había elegido, y me apoyo en el marco de la puerta- Chicas, voy a darme un baño. Relajante. Luego nos vemos, y hacemos lo que vosotras queráis, noche de chicas, películas, cotilleos, me da igual, lo que vosotras queráis.
Salgo de mi habitación, y me dirijo al baño. Entro, dejo la ropa, y voy al salón a buscar velas. Vuelvo al baño con velas, y una radio con los discos que mi madre me ponía para dormir cuando era pequeña. Suena ridículo, pero los sonidos del río, el mar, las olas, los árboles y los pájaros, me relaja muchísimo. Empiezo a llenar la bañera de agua caliente, y busco sales, jabón, algo, para que huela bien. Al ver que no hay sales minerales, busco el champú, y lo pongo en la bañera. Sé que es una pérdida de jabón absurda, pero me sentí mejor. Al ver que ya había espuma, encendí todas las velas, encendí la radio, y me metí en la bañera. Saqué los brazos, cogí una toalla, la enrollé y la usé de almohada. Apoyé la cabeza, cerré los ojos, y me relajé. Pasaron dos o tres canciones, y ya empezaba a sentirme arrugada, supuse que habría pasado media hora ya que cada canción duraba por lo menos diez minutos. Salí de la ducha, me enrollé en la toalla, y chorreando, abrí la puerta del baño. Al abrir la puerta un escalofrío recorrió mi espalda por el cambio de temperatura. El espejo no tardó en desempañarse. Enrollada en la toalla, metí la mano en la bañera, y quité el tapón. Sin embargo, no apagué las velas. Me cepillé el pelo, y me lo sacudí. Me desenrolle la toalla, y empecé a vestirme, con la ropa que había traído al baño. Las mallas negras, con medias debajo. Me puse una camiseta ancha rosa, y las pantuflas en forma de botas negras que tenía desde los diecisiete años. Me seco el pelo para no coger frío, y al terminar, salgo por la puerta. Extiendo la toalla, sobre una silla para que la toalla se seque y voy con las chicas. Entro en mi habitación, y cierro la puerta al entrar.
- Tengo una duda. ¿Porqué estáis siempre en mi habitación?
+ Es la más acogedora -Dijo Belén dulcemente-
- Ah. -Me acerco y me siento en la cama- Y bien, ¿Que vamos ha hacer? ¿película? ¿noche de chicas?
+ Las dos cosas. Veremos la película favorita de cada una, y luego cosas de chicas. -Aclaró Valeria-
- Guay. ¿Con que película empezamos?
+ Con la m... -La interrumpo-
- He tenido una idea. ¿A todas nos gusta el baile, verdad? Tengo la saga de 'Step up'
+ A mi me encantan esas películas.
- Lo sé Valeria. ¿Belén?
+ Por mí genial, son brutales.
- Perfecto.
Así lo hicimos. Busqué las películas mientras Belén hacia palomitas y Valeria iba a por bebidas. Cuando volvieron, yo ya había puesto la primera película, y había cerrado todo para no tener frío. Valeria trajo tres vasos, con zumo, y botellas de zumo y agua. Belén había traído un bol grande palomitas y todas las chucherías que había en casa. Comenzamos a ver la películas y el tiempo pasó volando. Nos comimos todas las palomitas, casi todas las chucherías y y más de la mitad de las botellas. Cuatro películas después abrimos la cama de abajo, y nos pusimos a hablar sobre chicos, nuestro futuro y ese tipo de cosas. Poco a poco nos iba entrando el sueño, pero seguíamos hablando. Al final, como era de prever,  terminamos hablando sobre el tema de Inglaterra.
+ Gi, ¿has encontrado universidad?
- Sí, unas cuantas. Hay una el Londres, otra en Manchester, Liverpool, y demás. A mí, me da igual, sólo necesitamos que Belén encuentre un trabajo estable.
+ Cierto. Bueno, y también deberíamos buscar piso, y un medio de transporte -Replicó Belén-
- De eso no te preocupes. Me sacaré el carné de moto allí, y si decidimos quedarnos en Londres, quizá Ryan pueda dejarnos un piso.
+ Hablando de eso, ¿se lo has dicho ya?
- No, aún no... -Iba a hablar con Valeria, cuando me di cuenta de que estaba dormida-
+ ¿Cuando se lo dirás?
- Dentro de poco supongo.
+ Tu también buscarás trabajo ¿verdad?
- Obviamente. Tendremos que pagar la casa, la universidad, y el transporte, además de lo básico. ¿De que trabajarás?
+ Buscaré alguien a quien traducir, algún empresario, famoso, turista, o político. Y si eso no es posible, trabajaré de profesora. ¿Y tú?
- Bueno, yo seré camarera, dependienta, vendedora, profesora de baile, no lo sé. Seguramente, me entreviste para alguna academia para enseñar baile, así hago lo que me gusta y me pagan, todo redondo.
+ Estaría bien, sí. Yo también debería sacarme el carné de conducir.
- Pues sí.
Poco a poco íbamos hablando más y más bajito, ya que teníamos mucho sueño. Cuando apoyamos la cabeza en la almohada, apagué la luz y nos dormimos enseguida. Había sido un día un poco raro, pero reconfortante, y no pude evitar ponerme a pensar como le diría a Ryan que iba a mudarme a Inglaterra.



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¡Chicas! Bueno algunas os preguntáis donde están los chicos, ya que se supone que es una novela sobre One Direction. Bien, pues os confirmo, que volverán en el capítulo 50. Ni más ni menos que dentro de dos capítulos. Todo hay que decirlo, asi que diré dos cosas.
1º Dentro de poco son los VMA, y MTV ha hecho un concurso sobre las mejores fans, y por ahora no vamos muy bien, os dejo aquí el link, para que votéis (votos ilimitados)  VMA's
2º Una chica de twitter, ha tenido una idea muy buena, y a mi me encantaría llevarla a cabo, así que, os dejo el link del twitlonger, lo leéis, lo comentáis, y se lo decís a mas directioners, que se note nuestro poder. http://www.twitlonger.com/show/j00qgq Es una ida muy buena.
POSDATA: Las pantuflas son los zapatos de andar por casa.

Espero que os haya gustado el capítulo, que me pidáis siguiente, y que no dejéis de leer. Bueno, y se agradecería que se lo dijeraís a más gente, para que la lea, sería muy bonito de vuestra parte.
Gracias por todo<3 

jueves, 23 de agosto de 2012

Capítulo 47.


Estaba solo. Sin camisa. Al verme, me sonríe, me coge de la mano y me hace entrar a la casa con calefacción. Faltaba una hora para las doce de la noche, faltaba una hora para que fuera un nuevo año. Y tuve la sensación que de no quería pasar ese año conmigo. Aún cogidos de la mano, nos sentamos en el sofá. Hubo silencio hasta que encendí la televisión. No pude aguantar más, y solo quedaba media hora para las campanadas.
- Y... ¿Porqué no has ido a mi casa?
Se giro para mirarme a los ojos.
+ Por qué pensé que querrías estar sola. Con todo lo que ha pasado...
- Si quería que vinieras a casa era para estar contigo, para comenzar un nuevo año juntos, y para que te des cuenta de que me importas.
La cara se le iluminó cuando dije eso. Se le dibujó una sonrisa automáticamente en la cara. Me cogió de la mano, y se junto a mí, se pego en los muslos como signo de que me sentara sobre su regazo, y así lo hice. Hicimos las paces en dos minutos. Preparamos las cosas para las campanadas.
- He traído mojito.
+ No creo que haga falta, pero vale.
- Que prefieres, uvas, lacasitos o regaliz?
+ ¿Lacasitos? ¿Regaliz?
- Cuando era pequeña comíamos lacasitos o regaliz. ¿Que vas a escoger?
+ Yo soy más tradicional, uvas por favor.
- Va.
En la mesa dejo un potecito con 12 uvas y otro con 12 lacasitos. Llega el momento, subimos el volumen de la tele, nos levantamos y las campanadas comienzas tras un breve discurso de los presentadores. Primera campanada. Tercera campanada. Quinta campanada. Séptima campanada. Novena campanada. Duodécima campanada. Me giro y lo miro. Tenía la boca llena de uvas aún, intentando tragarlas y respirar sin ahogarse.
- Escúpelas, te vas a ahogar.
Coge el potecito y las escupe. Se acerca a mí. A escasos centímetros me susurra:
+ Esto es tradición de mi país. -Me coge la cara entre sus manos y me besa-
Nos besamos durante medio segundo, chocamos las narices y luego nos miramos a los ojos.
- ¿Y de donde se supone que eres?
+ De Inglaterra.
Los ojos se me abren como platos.
- ¡¿CÓMO?! ¿De Inglaterra?
+ Sí. ¿Es que no te gusta?
- ¡No! ¡Me encanta!
Vuelve a besarme y me abraza. Me quito los tacones y nos tiramos en el sofá. Al rato de estar en el sofá, nos levantamos y nos vamos a la habitación. Subimos rápido a la habitación, me quite el vestido, y busque una camisa que ponerme para dormir en el armario. Abro la sábana y me meto dentro de la cama con una camisa básica celeste. Tengo frío en las piernas, e intento calentármelas con las manos. Ryan no tarda en unirse a mi, pero antes de meterse en la cama, abre un baúl que hay frente la gran cama, y coge el mando a distancia, se enreda entre las sábanas y apreta un botón, y luego otro para que la televisión se encienda. Me incorporo y me siento detrás, apoyada en cabezal de la cama. La televisión empieza a salir del baúl y al terminar de salir, se enciende automáticamente, mientras la tele salía, Ryan me había echado un brazo por encima, y yo había apoyado la cabeza en su hombro. Eligió una película muy clásica, pero que aún así, nos gustaba mucho, Grease. Había visto esa película millones de veces, y me sabía todas las canciones. Las cantaba todas, y sonreía con cada baile. Al final, Ryan se durmió, yo terminé de ver la película y apagué la televisión. Lo miré, le aparté el pelo, le di un beso en la frente, y me acurruqué a su lado. Estaba empezando a dormirme cuando sentí como me abrazaba por la espalda. Sonreí, y me giré. Me sorprendí al ver que me estaba mirando. Le sonreí, y vi como le brillaban los ojos, me devolvió la sonrisa, se acercó a mí, bajo la sábana, entrelazó su mano con la mía, con la mano libre, me acarició la cara, y me besó. Nos separamos, nos volvimos a mirar, volvimos a sonreír y volvió a besarme, esta vez con un poco más de entusiasmo, y pasión. Soltó mi mano y me agarró de la cintura, y me pegó a él, siguió besándome, cada vez con más fuerza, me agarró y en un movimiento me había puesto encima suya. Entrelacé mis manos en su cuello, y rodamos por la cama. Empezó a quitarme la camisa, y dejé que lo hiciera, pero al ver que se quitaba los pantalones, lo paré de inmediato.
- No, por favor. Podemos besarnos, y todos los mimos, caricias, abrazos que tu quieras, pero sexo, no.
+ Lo siento, es que lo necesito.
- Y yo lo siento más por no poder darte lo que quieres, pero si esperas un par de semanas, lo haré mejor que nunca, te lo prometo.
+ Te tomo la palabra.
Sonrío, y nos besamos. Nos abrazamos, nos miramos, nos besamos, hasta que me quedo dormida sobre su pecho.
Estoy en la casa, atada a la cama, y Lucas sigue encima mía. He aprendido a no quejarme, después de estar encerrada en esa habitación una semana. Estoy cansada, débil, dolorida, tengo hambre, sed, y sueño. Llevo una semana aquí, haciéndolo cada vez que a él le apetezca. No tengo el valor suficiente para irme, después de el primer intento. Recuerdo como cuando intenté escaparme un amigo suyo, me vio, me siguió, y cuando hice mi primera parada, volvió y me cogió. Me golpeó, y volví a despertar en esa cama, asquerosa cama. Entonces el volvía, solo que no era Lucas. Era Ryan.
Gi... Giovanna... Princesa... Alguien me agita, entonces me despierto. Agitada, asustada, sudando.
+¿Estás bien cielo?
- Mmmm... sí.
Ryan está frente a mí, mirándome, me coge la mano, luego me besa, y finalmente nos abrazamos.
+ ¿Que ha pasado?
- He... tenido una pesadilla.
+ Que pasaba en la pesadilla?
- Nada, no te preocupes.
Encoge los hombros. Lo miro, y lo abrazo muy fuerte, no tarda en rodearme con sus brazos.
- Necesitaba un abrazo.




Espero que os guste, que de alguna forma os identifiqueis con ella, y que me pidais siguiente, muchisimas gracias por leer. Mucho amoooor! xx

martes, 14 de agosto de 2012

Capítulo 46.


Sentados en la cama, hablando tranquilamente pasan las horas. Me levanto y miro el reloj, las 20:18
- Es noche vieja, ¿Que vamos ha hacer?
+ Salir de fiesta seguro que no
Sonrío ante la respuesta y salgo de la habitación. Me dirijo hacia donde estén Belén y Valeria.
- Chicas, es noche vieja, ¿Vamos ha hacer algo, o nos quedaremos aquí?
+ Lo que tu veas, yo diría que mejor nos quedásemos aquí, lo tuyo aún es muy reciente.
- Valeria. Belén. ¿Os queréis ir de fiesta? No os voy a encerrar aquí el último día del año, podéis iros, no me va a pasar nada. -Hacen una mueca y continuo-  Además, Ryan se va a quedar conmigo. No os preocupéis por mí, en serio. Es más, os voy a arreglar yo misma. Vamos, id a ducharos y venid a mi habitación. -Me miraron extrañadas- ¿A que esperáis? ¡Vamos!
Salí hacia mi habitación, y entré. Ryan se acercó, me cogió de la mano y nos sentamos en la cama.
+ Me gusta que me cuentes las cosas. Porque en una pareja lo primero es la confianza. -La palabra pareja me chocó- Por eso, creo que cuanto antes te mudes, mejor. -Asentí-
- Siento interrumpirte, pero las chicas van a venir a arreglarse, se van a ir de fiesta, y pensé que tu y yo podríamos quedarnos aquí viendo una peli, acurrucados en el sofá, y cuando sea la hora, celebrar las campanadas. Vete a casa, dúchate, piensa sobre todo esto y piensa, reflexiona sobre todo esto durante un rato. Y cuando quieras, ven.
+ Me parece un buen plan.
Así, dicho. Me besó, y salio por la puerta. Las chicas no tardaron en llegar, con una bata de baño, con la toalla enrollada en el pelo. Con un gesto de la mano, les dije que entraran y que se sentaran en una silla. Tenía un cajón con todo lo necesario en el baño. Me dirigí hacia el, y lo abrí. Lo descoloqué del riel y lo lleve a la habitación. Allí, lo coloqué todo sobre la cama, y rebusqué hasta encontrar la crema.
Abrí el bote y lo pase por delante suya. Metieron los dedos y se le inundaron de crema que luego se extendieron por la cara. Terminaron de hidratarse, se desenrollaron la toalla y se recogieron el pelo, para que no me molestara al maquillárlas.
- Señoritas, el plan es el siguiente: Mientras yo maquillo a Valeria, Belén, tú, te encremas, que ahora en invierno la piel se seca muy rápido. Decidme, ¿Que queréis llevar en el pelo?
+ No hace falta que hagas esto. Túmbate y relájate.
- No. Lo siento, quiero hacerlo. Hace mucho que no me siento así, antes se lo hacía a mi hermana. Ahora a vosotras. -Sonrío-
Empiezo a maquillar a Valeria, y poco a poco me voy derrumbando emocionalmente. Intento contener las lágrimas, y parecer tranquila, pero Valeria se da cuenta.
+ Eh, eh. ¿Que te pasa?
- ¿A mí? -Esnifo, y bajo la cabeza- Nada.
+ Mentira. -Me coge la barbilla y me eleva la cara- Te brillan los ojos.
En eso momento no puedo aguantar más y me derrumbo. Comienzo a llorar.
- Necesito saber, por qué me ha pasado a mi. ¿Porqué cuando mejor me iba, viene ese estúpido -Me cortan: Cabrón, hijo de puta.- -Asiento- y me lo estropea? ¿Queréis saber porqué hago esto? Porqué necesito saber que soy útil, que esto ha servido para algo. Que gracias a esto, voy a ser más fuerte, voy a ser mejor persona, voy a mejorar como tal. Que he aprendido a diferenciar a la buena gente y la mala. Necesito saber, que esto, sólo es un bache, que me va a ayudar. Que es una de esas lecciones necesarias para poder vivir, que es una lección, para no ser tan confiada. Necesito saber, que ha servido para algo.
Levanto la mirada, y veo a Belén, y a Valeria, sentadas en la silla, mirándome, con los ojos apunto de explotar de lágrimas. Me río al verlas así.
-Vaya dos pares de idiotas. -Se levantan y me abrazan-
Vuelvo a sentarlas, y sigo maquillándolas aún con lágrimas en los ojos. Me despojo de ellas, cojo el móvil y la música brota del altavoz. El humor se me alegra y eso se nota, porque una sonrisa se dibuja en mi cara. Todas nos ponemos a cantar al son de la canción, desafinando y dejando el ritmo de lado. De vez en cuando nos reímos de nosotras mismas. Le doy el último toque de maquillaje, y la despacho para comenzar con Belén.
No tardo mucho ya que las dos han quedado bastante natural, pero requería su tiempo, por muy poco maquillaje que fuera. Terminé de maquillárlas. Habían quedado preciosas. Las peiné tal y cómo ellas me habían dicho. Le trencé el pelo a Valeria, y le ricé el pelo a Belén. No le había quedado demasiado rizado, más bien ondulado. Le recogí el pelo por la puntas, las tiré hacia la parte trasera de la cabeza haciéndole un pequeño lazo con el pelo que sujeté con un gancho. Una vez arregladas, se colocaron cada una su precioso vestido. El vestido de Valeria era claro, con un bolso de mano del mismo color. Se puso unos tacones negros preciosos, los pendientes negros de bola, y unos guantes finos y elegantes  negros con encaje y un lazo. De abrigo, se puso una chaqueta de pelo muy pija que su abuela le había dejado cuando falleció. Traje noche vieja; Valeria  Belén sin embargo, llevaba un vestido oscuro, marrón  con flores negras, en la cintura, llevaba una cinta ancha negra, un bolso marrón a juego con el vestido y unos tacones altos negros. Unos pendientes muy bonitos, y una americana negra. Traje noche vieja; Belén. Salimos de mi habitación, y las acompañé hasta la puerta.
- Pasadlo bien, y no os emborrachéis mucho. Si tenéis algún problema llamadme, ni lo dudéis. Y si vais a pasar la noche en otro sitio, avisadme.
+ No te preocupes Gi.
- Tengo que preocuparme Belén. Ahora, iros. Pasadlo muy bien ¿Vale?
Se fueron, y yo me tumbé en el sofá. Cuando me cansé de estar ahí, fui a mi habitación, cogí el portátil, miro las películas que tengo, las he visto todas. Decido cambiar de planes. Ryan tardaba mucho, y tenía miedo que no viniera, así que fui yo quién iría a su casa.'Si el no viene a ti, ve tu a por él' eso dicen ¿no? Me ducho con agua caliente, me encremo, me aliso el pelo, y me hago un tupé. Me maquillo muy poco. La raya superior, rímmel, y los labios de un color precioso, una mezcla entre rojo y rosa. Me pongo los tacones negros, el vestido claro, el cual se parece mucho al de Valeria, un bolso de mano negro con encaje, y pendientes negros. Traje noche vieja; Giovanna Dentro del bolso meto lo necesario: Móvil, llaves, dinero, documentos, las gafas y el paquete de las lentillas por si acaso. Cómo posiblemente pase allí la noche, le envío un SMS a Valeria y otro a Belén avisándoles. Por si acaso, meto las gafas de sol, y el spray de pimienta que Belén me regaló nada más llegar a casa. Me enfundo en la cazadora de cuero negra, apago todas las luces de la casa y salgo. Dirigiéndome hacia la casa de Ryan, paso por un veinticuatro horas a comprar uvas, lacasitos, regaliz, y algo de alcohol. Supuse que Ryan tendría en su casa, así que solo compro una botella de mojito. Mi favorito. Pago en la caja y sigo mi camino. No tardo mucho en llegar. Estoy delante de la puerta, con frío. Dudo un segundo en tocar al timbre. Quizá no quería verme, por eso no fue a casa. Estoy a punto de tocar al timbre cuando la puerta se abre. Se le ve bastante sorprendido y entonces me arrepiento de haber ido hasta allí. No quería verme.



Espero que os guste, que de alguna forma os identifiqueis con ella, y que me pidais siguiente, muchisimas gracias por leer. Mucho amoooor! xx

domingo, 5 de agosto de 2012

Capítulo 45.



-Narra Giovanna-
Me subo al coche y sigo mi camino. Conduzco durante una hora más, estaba muy cansada y con pocas fuerzas, pero ya veía el hospital. Aparco en primer sitio que veo y camino hacia el hospital. Estoy llegando a la puerta automática, me siento débil, empiezo a ver borroso, estoy mareada, me duele la cabeza. Veo como la gente se acerca a mi, no logro oírlos. Estoy delante de la puerta. No logro entrar porque me derrumbo.
Oigo voces a mi alrededor, me cogen y me colocan sobre algo plano con ruedas, más voces, lo único que puedo lograr pronunciar es un pequeño balbuceo y un quejido. Intento abrir los ojos, pero no obtengo un buen resultado. Entramos a algún sitio. Más voces. Oigo las palabras '¿Que le ha pasado a esta chica?'



~~ En el hospital central de Madrid ~~
- Narra Belén-
Me giro al instante al oír como alguien grita mi nombre. No era quién yo me esperaba. Marina se acerca corriendo a mí.
+ ¿La habéis visto?
- No. Aún no.
Ahí se acaba la conversación. Nadie tenia nada que decir, estábamos demasiado nerviosos para soltar palabra. Tenemos otro acto reflejo al ver escándalo entre las enfermeras. Nos giramos pero no se veía quién estaba en la camilla.  Las enfermeras corren por el pasillo sujetando la camilla, mientras una de ellas recitaba sus datos otra apretaba una pequeña bolsa de aire.
' Desconocida. De diecisiete a veinte años. Inconsciente, tensión baja, síntomas de insomnio, tiene las pupilas dilatadas, no parece tener ninguna enfermedad, y ningún hueso roto. Muestras de violencia.  Tiene golpes, un par de cicatrices, una herida abierta y muestra síntomas de violación. Llevémosla a la sala...'
La vi pasar delante de mi. Me quedé de piedra. Las enfermeras seguían corriendo, y entonces tuve el impulso de correr tras ellas. Las alcancé y me agarré a la camilla, era ella.
+ Señorita debe apartarse, tenemos que llevar a esta chica para hacerle pruebas.
Pasan una puerta y me obligan a soltar la camilla donde Giovanna se encontraba inconsciente.
Ryan y Marina corren hacía mi. Estaba pálida.
+ ¿Has visto un fantasma?
- No. -Hice una pausa- La he visto a ella. Inconsciente, pálida, ida.
La frase parece afectarles tanto como a mí. Los tres nos quedamos quietos en pasillo, paralizados.
+ Por favor, despejen el pasillo.
Damos varios pasos hacia atrás hasta caer sobre unas sillas.
Esperamos sentados, sin hablar, sin mirarnos, sólo esperando para poder entrar a la habitación. Pasamos una hora sentados hasta que la enfermera sale y nos da permiso para entrar. Entramos en silencio, para no molestar. En la habitación hacia más fresco que en el pasillo, así que después de estar media hora sentados en esas sillas nos entro un poco de frío y tuve que ir a casa a por una rebeca que ponerme por encima y un par de cosas para pasar la noche. Fui lo más rápido posible y volví con comida, agua, mantas un par de almohadas, el cargador del móvil, y algo más. Volví al hospital y pasé la noche allí. Marina se fue al poco tiempo a su casa, Ryan se quedó dormido y yo no tardé en seguirlo.
+ Belén...
Por muy suave que lo dijera, la escuché, y salté como un resorte de la silla. Enseguida estaba a su lado
- Dime. Estoy aquí.
Lo dije muy bajito, para que no le molestara. Abrió los ojos muy despacio.
+ Tienes una voz bonita aunque digas lo contrario. Y me alegro que seas tú la primera a quien veas.
- Sí. Porqué Ryan está dormido.
Se ríe por lo bajo.
+ ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
- ¿Esperando a que llegaras o esperando a que te despertaras?
+ Las dos cosas.
- Pues... esperando a que te despiertes dos o tres horas. Y esperando a que llegaras... desde que llamaste.
+ Jo. Gracias.
Hubo una pequeña pausa.
+ Vete a casa a descansar.
Me negué.
+ Por cierto... ¿Has encontrado trabajo?
- Te han secuestrado, te han violado, ¿y te preocupas porque haya encontrado trabajo?
+ Seeeeeeeep.
- Que muchacha.
Me siento a los pies de la cama.
- Duerme.
+ Tu también
Así se acaba la primera conversación que mantenemos desde que llegó al hospital.
Me bajo de la cama, busco una manta, una almohada y me tumbo en la sillas para dormir un rato.

-Narra Giovanna-
Me duermo totalmente. No oigo nada, no veo nada. Alguien me aprieta el pecho, y eso hace que vuelva a la realidad. Respiro profundamente, y la sangre me circula por todo el cuerpo, haciendo que me sienta mucho mejor. Abro los ojos y me encuentro en una sala blanca, con herramientas de trabajo, sentada en una silla, abierta de piernas, sostenida por algún cacharro. Llevo una bata azul clara, que me tapa hasta las rodillas, pero ahora mismo está arremangando ya que alguien me observa la entrepierna.
'Si, es lo que yo me temía' Me asusto y me muevo bruscamente. Una cabeza tapada por la boca y una rendija para el pelo se asoma entre mis piernas.
+ Por favor, no te muevas. Necesito terminar el diagnostico.
- Vale. Es doctora -Pienso-
Asiento y me relajo un poco.
+ Relaje los músculos por favor, si están contraídos no puedo hacer mi trabajo.
Intento relajarme completamente, pero no funciona demasiado bien.
+ Póngale un relajante -Refiriéndose a la enfermera-
Cuando el relajante hace su efecto no siento dolor alguno, y la doctora parece feliz por haber podido terminar su trabajo correctamente. Se levanta, se quita la rejilla, la máscara, los guantes, se lava los manos y se dirige a mi.
+ Bien señorita.
La miro a los ojos.
+ Ha sido usted violada.
- ¡¿NO ME DIGA?! No lo sabía. La noticia me relaja mucho. -Pienso sarcásticamente-
Asiento.
Me recomienda descansar, no hacer movimientos bruscos, no mantener relaciones sexuales, y pasar por el área de psicología para tener charlas sobre lo que me ha ocurrido. Una recuperación larga y lenta. Pero mañana me darían el alta si esta noche todo iba bien.
Tal y como la doctora me había recomendado, me duermo.
Me despierto muy tranquilamente, relajada.
- Belén...
Al segundo se encuentra a mi lado.
+ Dime, estoy aquí.
Abro los ojos lentamente, examinando mi alrededor.
- Tienes una voz bonita aunque digas lo contrario. Y me alegro que seas tú la primera a quien vea.

+ Sí. Porqué Ryan está dormido.
Me río.
- ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
+ ¿Esperando a que llegaras o esperando a que te despertaras?
- Las dos cosas.
+ Pues... esperando a que te despiertes dos o tres horas. Y esperando a que llegaras... desde que llamaste.
- Jo. Gracias.
Hubo una pequeña pausa.
- Vete a casa a descansar.
Se negó. Decido cambiar de tema.
- Por cierto... ¿Has encontrado trabajo?
+ Te han secuestrado, te han violado, ¿y te preocupas porque haya encontrado trabajo?
- Seeeeeeeep.
+ Que muchacha.
Se sienta a los pies de la cama.
- Duerme.
+ Tu también
Cierro los ojos, me tumbo de lado y me duermo plácidamente. O por lo menos eso creía hasta que me asaltan las ganas de comer e ir al baño. Como ir al baño es más urgente, me levanto, sin hacer ruido y busco el baño. Apenas me mantengo en pie sin temblar, pero debía recuperarme. Después de un rato dando vueltas a oscuras por el inmenso hospital, lo encuentro. Vuelvo a la habitación bastante rápido. Entro y las ganas de comer vuelven a asaltarme. Busco en algún sitio y encuentro mi bolso. Gracias a dios que nadie lo ha tocado. Todo lo que había cogido de la casa seguía ahí, en perfecto estado. Me como el último bocadillo, una fruta, y una botella de agua. Cuando termino de comer, vuelvo a la cama. Entonces veo como Belén se retuerce en las sillas. Le toco el hombro varias veces, hasta que reacciona.  Le digo que duerma conmigo y medio sonámbula sube a la cama y se duerme. Yo no podía dormir, porqué cada vez que lo intentaba, las pesadillas me atacaban. Al final del cansancio, me duermo.
 ~~ A la mañana siguiente ~~
Me despierto con el dulce aroma a café y croissant. Me giro hacia el lado derecho cuando un rayo de sol alumbra mi cara, haciendo que mis ojos se cierren. Me incorporo y no me encuentro sola en la cama. Belén había sido reemplazada, en su lugar estaba Ryan, observándome. Me muevo hacia él, lo miro y le dedico mi mejor sonrisa.
+ Buenos días princesa.
- Buenos días princeso -Sonrío-

Me da un beso en la frente y se aleja.
+ He probado la comida de este hospital y es asquerosa. Por eso te he traído yo el desayuno. El que a ti te gusta.
Lo miro y me sorprende ver que ha acertado.
+ Me lo ha dicho Belén. -confiesa-
- Me encanta que seas tan detallista. -Me acerco y lo beso-
Me como el desayuno a gusto, tranquila, relajada, sin prisas pero sin pausas. Viene una enfermera, habla con migo, luego con Ryan, el se va con ella, para que le den el alta, mientras yo me visto. Me hago un moño con las manos, una camiseta básica, los pantalones, los zapatos, el abrigo y la bufanda. Estoy lista para volver a casa. Tal y como me había dicho la doctora, me dieron el alta esa misma mañana, y pude regresar a casa. Mientras andábamos hacia mi casa vi la fecha y la hora del día de hoy.
31 de diciembre, las 16:27 de la tarde. Había perdido la noción del tiempo.
- ¡Madre mía, es noche vieja!
Llegamos a casa, me duché, comí algo, y me acosté a la cama a reflexionar. Ryan no tardó mucho en unirse a mi. Nos sentamos al borde de la cama, a hablar sobre lo que había pasado y como esto afectaría las cosas.
+ Quiero que vengas a vivir conmigo.
- Encantada.
Lo rodeo con los brazos y me besa la frente.



Espero que os guste, que de alguna forma os identifiqueis con ella, y que me pidais siguiente, muchisimas gracias por leer. Mucho amoooor! xx

jueves, 2 de agosto de 2012

Capitulo 44.



~~ En algún sitio a las afueras de Madrid ~~
-Narra Giovanna-
Lloré, pataleé, pegué, grité. No se inmutaba. Opté por rendirme. Cuando me rendí, paró.
+ Si no opones resistencia no es divertido.
- Cabrón, hijo de puta a lo único que no voy a oponer resistencia es a matarte cuando salga de aquí.
+ ¿Dónde quedó la dulce niñita que conocí?
- Se fue cuando la secuestraste para follartela.
Me miró con la mala cara, y se marchó. Me dejó ahí echa una porquería. Me mentalicé y decidí no rendirme, salir de ahí. Miré las cuerdas, improvisé algo para poder desatarmelas, o por lo menos aflojarlas para que no me hicieran tanto daño. Una vez aflojadas, pude desatarme, aunque tardé más de lo que pensaba. Cuando me desaté, busqué algo que ponerme, encontré mi ropa tirada en el suelo de esa asquerosa habitación. Por suerte, la coleta que siempre llevaba en el bolso seguía ahí. Me até el pelo y busqué mi móvil. Lo encontré en seguida. No tenía cobertura, ni una insignificante raya. Pensé que hacer.
- No pierdas los nervios. -Me dije- Idealiza un plan Giovanna, algo que te ayude a salir de aquí.
Se me ocurrió al instante, pero para llevarlo a cabo debería esperar hasta que Lucas viniera a por más, o que se fuera de la casa. Quería salir de esa habitación como fuera. Me tiré al suelo y miré a ras de suelo si había alguien cerca, si veía alguna sombra, alguien aproximándose, o algún sonido proveniente el lo que haza tras esta puerta. No había nadie. Me levanté e intenté abrir la puerta. Cerrada.
-Mierda. -Pensé-
Oí los pasos de alguien acercándose. Me solté el pelo y volví a la cama. Me até las manos de una manera que pareciera que aún era prisionera, pero que con un tirón pudiera desatarme. Los pasos pararon. Eso me dio suficiente tiempo para evaluar la situación y coger algo para defenderme. Había una lámpara en la mesilla que tenía a mi lado, estaba desenchufada. Los pasos siguieron su rumbo. Una llave encajó en la cerradura. El pomo giró, dejando entrar a Lucas a la habitación. Llevaba una bandeja. Al verlo me hice la sorprendida.
+Veo que te alegras d que entre.
- Sinceramente, me interesa más lo de la bandeja.
+ ¡Ah! Pues te he traído un sándwich y una botella de agua. No quiero que esta preciosidad -Dijo mientras me tocaba la cara- se muera de hambre. Puse cara de asco, y apartó la vista. Aproveché el momento. Cogí la lampara y le golpeé con ella en la cabeza, haciendo que cayera al suelo. Me vestí muy rápido. Se movió, estaba apunto de levantarse. Cogí la bandeja y volví a golpearle.
-Espero que te quedes el suficiente tiempo tirado en el suelo para que no te mate.
Como pude lo subí a la cama, lo ate fuerte, cogí las llaves de su bolsillo y salí de la habitación con todas mis cosas.  Regresé a la habitación un momento.
- Se me olvidaba el sándwich y el agua, gracias por tu ayuda Lucas.
Le guiñé un ojo al cuerpo inconsciente de Lucas. Cogí mi pintalabios rojo, y le escribí en la pared de enfrente bien grande:
'Te has equivocado de chica, fuck you'
Salgo de la habitación y cierro la puerta con llave. Busco algo para taponar la cerradura para que no la fuerce y pueda escapar. Encuentro una llave muy parecida en la puerta del armario. La meto en la cerradura. Me alejo de la habitación. Observo la casa, revuelvo los cajones. Encuentro la cartera de Lucas tirada en una silla. Cojo su monedero, me llevo todo el dinero. Le quito la batería a su móvil, y me llevo las llaves del coche, busco algo para defenderme si hiciera falta. Encuentro un viejo bate de béisbol, seguramente importado de Estados Unidos.
-Esto servirá -Pienso-
Me dirijo a la cocina, abro la nevera. Tenía hambre. Cojo botellas de agua, fruta, y me hago un par de bocadillos para pasar el día si tengo problemas. Apago todas las luces y me marcho de esa repugnante casa.
Subo al coche de Lucas, bajo las ventanillas, enciendo la radio y me marcho. Aún no tenía el carnet de conducir, pero sabía hacerlo desde los catorce años. Después de dar un par de vueltas, sin encontrar rastro de carretera alguno me paro un instante a reflexionar, y es que se me había ido el efecto de la adrenalina. Estaba asustada. Intenté calmarme, pero tardé en romper a llantos. Cuando ya no podía llorar más, me despejé las ideas, bebí agua, me comí una manzana y seguí buscando la carretera. Una hora más tarde la encontré. Me alegré más que en toda mi vida de ver una carretera destrozada y abandonada. Aceleré. Llevaba un buen rato conduciendo. Paré diez minutos, comí y bebí para ganar fuerzas, cogí el móvil.
- ¡Genial! ¡Tengo cobertura!
Con emoción llamó a mi casa. Nadie me lo coge. Vuelvo a intentarlo, nada. Llamo a Belén.
*Llamada telefónica*
+ ¿Dígame?
- ¿Belén?
+ ¿Sí?
- ¡Soy Giovanna!
+ ¡OH DIOS! ¿Estas bien? ¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado?
- Tranquilízate. Estoy yendo hacia la ciudad.
+ Marina a salido a buscarte con otra gente.
- Pues llámala y dile que estoy yendo para allá. Voy al hospital esperadme allí.
+ Vale. No tardes por favor.
- No tardo.
*Fin de la llamada telefónica*
Subo al coche y sigo mi camino.

~~ En el hospital; Madrid ~~
- Narra Belén-

Ayer Ryan llamó diciéndome que estaba en el hospital y tal como le había dicho iría e visitarle al día siguiente.
Llegué al hospital a las nueve de la mañana. Con las manos ocupadas por mi desayuno y el de Ryan le pregunte a las enfermeras cual era la habitación, y ellas me la indicaron muy rápidamente. Toco a la puerta, escucho un suave 'Adelante' y entro a la monótona habitación.
- Buenos días Ryan, ¿Que tal has pasado la noche?
+ Sinceramente, en estas camas no se duerme bien. Quiero irme de aquí.
- Aún no puedes. Recuerda que te despertaste ayer.
+ Cierto. ¿Es eso que huelo un café?
- Que buen olfato tienes. Sí, son dos cafés. Uno con leche para mi y uno descafeinado para ti. Y como estás en el hospital, te he traído algo para acompañarlo.
+ Guau, gracias, no hacia falta.
Coge la magdalena y le pega un mordisco.
- Están buenísimas -Dice con la boca llena-
Me río. Cojo el vaso de plástico del Starbucks y me bebo el café. Quería empezar la mañana con buen pie. No quería alarmarlo sobre que no teníamos noticia alguna sobre Giovanna. Nos pasamos la mañana hablando. Al final, encontré el momento adecuado para comentárselo.
- Ryan...
Me miró con esos ojos color miel tan sinceros. Tenía la mirada perdida, triste, le faltaban una chispa de vitalidad, y yo sabía exactamente porqué. Sentí un escalofrío que me recorrió la espalda.
- No hemos recibido noticia alguna sobre Giovanna, aún estamos esperando.
+ Suponía que dirías eso. Pero por lo menos sé que la gente está ayudando.
Le hice un signo con las manos para que me explicara el porqué de esa frase.
+ Verás, cuando ayer Marina se enteró de todo se puso muy triste, pero decidió que no podía estar con los brazos cruzados a que una señal cayera del cielo. Así que reclutó a gente, y formaron bandas para ir a buscarla por la ciudad, a las afueras, preguntar a vecinos, amigos, ciudadanos, comerciantes, etcétera para poder encontrarla.
Una enfermera entró a la habitación, le miró las heridas, le desinfectó los puntos, le cambió la venda de la cabeza, y se marchó tal cual había entrado.
Paso la mañana. Le aconsejé que descansara un rato. Dí una vuelta, entré a un estanco y me compré un paquete de cigarros. Me lo encendí y lo fumé para calmar los nervios.
- Si Giovanna estuviera aquí me lo quitaría y lo tiraría a la basura...
Volví a entrar y le pregunté a una enfermera si podría llevarme a Ryan a comer a algún restaurante cercano. Me contestó que hasta que el medico no diera el visto bueno no podría salir del hospital, y también me aconsejó que me fuera a casa y descansara un poco. Seguí su consejo. Salí del hospital rumbo a casa. Media hora más tarde estaba en casa. Tiré las cosas de mi cartera sobre el sofá. La BlackBerry, las llaves, chicles, las gafas de sol, la cartera, los documentos, un poco de maquillaje, y el paquete de cigarros. Lo cogí, lo observé, lo giré, lo solté en la mesa, volví a cogerlo y volví a observarlo. Sentía que estaba traicionando a Giovanna fumando, pero era lo único que aplacaba mi ansiedad y nervios, si no fumaba, me volvería adicta a los chicles.
-¿Quién sabe si volveré a necesitarlo?
Volví a meter todo el la cartera y me duché. Me tiré al sofá a intentar descansar. Reparé en la tintineante luz del teléfono fijo. Me incorporé y lo miré. Dos llamadas perdidas. Me levanté, me puse los zapatos, cogí mi cartera y bajé corriendo por las escaleras. Bajando rápidamente las escaleras, parte de mi cartera vibro al ritmo de 'She makes me wanna'

*Llamada telefónica*
- ¿Dígame?
+ ¿Belén?
- ¿Sí?
+ ¡Soy Giovanna!
- ¡OH DIOS! -Me tranquilizó saber que era ellas, pero a la vez me asaltaban muchas dudas-  ¿Estas bien? ¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado?
+ Tranquilízate. Estoy yendo hacia la ciudad.
- Marina a salido a buscarte con otra gente.
+ Pues llámala y dile que estoy yendo para allá. Voy al hospital esperadme allí.
- Vale. No tardes por favor.
+ No tardo.
*Fin de la llamada telefónica*
Corrí por las calles madrileñas rumbo al hospital. Llegué rápido, entré, busqué la habitación 036 y entré en un minuto.
+¡Belén! ¡Has vuelto!
No me giro ni si quiera para dedicarle un 'hola' y una sonrisa, busco su móvil entre sus cosas, lo cojo abrumada y busco el número de Marina en la agenda. Lo encuentro enseguida. La llamo. Le cuento lo ocurrido. Al ver que es verdad, me siento, me calmo, y respiro tranquila durante unos minutos
+ Vale. Gracias por saludar.
- Perdona. -Digo exhausta-

+ ¿Qué ocurre?
- Ha llamado. Viene para acá.
Reacciona al momento, se le ilumina la cara, y hasta se emociona, pero no lo suficiente como para derramar un lágrima. Se levanta de la cama y me abraza. No se lo rechazo, los dos necesitábamos un abrazo, contacto humano, roce, deslice. Esperamos impacientes verla entrar por la puerta. Voy al baño un par de veces, me recorro los pasillos una y otra vez, salgo y me fumo un cigarro, eso aplacaba mis nervios, pero no lo suficiente, me meto un chicle de menta a la boca. Vuelvo a la habitación. Vuelvo a salir. Vuelo a entrar.
- Que desconsiderada. ¿Quieres ponerte nervioso con migo? ¿ Merodear por los pasillos y los baños para no estar cruzado de brazos mientras esperas?
+ Buena oferta.
Se levanta de la cama y salimos al pasillo. Lo recorremos una y otra vez.
- ¿Un chicle?
+ ¿De que son?
- De menta.
+ Vale. Gracias. Espero que sirva para calmarme un poco -Dice entre dientes-
No podemos parar de girarnos al escuchar un ruido, una ambulancia. Estamos demasiado nerviosos. Varias enfermeras nos llaman la atención varias veces por estorbar en los pasillos. Dadas las circunstancias, nos recorremos el hospital entero, de planta en planta, saludando a los pacientes, y hablando con los que estás aburridos, consolamos familias y esperanzamos a otras, todo un récord personal en una hora. Volvemos a la planta baja, damos una vuelta por jardín del hospital, salimos afuera a tomar aire, y volvemos a entrar.
+ ¡Belén!
Me giró al instante al oír como alguien grita mi nombre.



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¡Espero que os haya gustado y que me pidáis siguiente! Me ha costado terminar el capítulo, puesto que tenía espacio y no sabía como rellenarlo. Pero creo que ha quedado bastante bien, y os dejo con el beneficio de la duda, porqué soy así de simpática.
¿Será Giovanna la que grita su nombre?
No se sabrá hasta que siguiente capítulo.
Antes de que cerreis la pagina del blog quería preguntaros tres cosas:
1º ¿Que os parece la música que le he puesto al blog?
2º ¿Os gustan las fotos que pongo al principio de cada capítulo?
3º ¿ Que os parece el rumbo que esta tomando la novela? ¿Os gustaría cambiar algo? ¿Qué? Dimelo en un comentario o un mensaje, porque realmente me importa lo que opinan mis lectoras.
Muchas gracias por no dejar de leer y el apoyo.

Posdata para Lucía: Muchas gracias por ser una lectora fiel, significa mucho para mí.

Recuerdas su esencia.

Lo recuerdas, recuerdas vuestro primer beso, bajo la luz de una vieja farola, quizá no fue el primer beso perfecto, pero sabes que él era el indicado. Recuerdas cuando se lo anunciaste a tus amigos, y como reaccionaron. Recuerdas vuestro primer aniversario, y como cada día lo querías más. Recuerdas como te acompañaba a casa cogido de tu mano. Recuerdas todos los momentos que pasasteis en ese viejo banco, hablando sobre la vida, y como le habías enamorado. Recuerdas perfectamente la frase que te indico que el era el chico correcto.
- Me enamoraste con esa dulce y sincera sonrisa.
Recuerdas que lo querías solo para ti, y que cualquier cuando cualquier otra chica, más alta, más guapa, más esbelta, pasaba por su lado tenias miedo que te abandonara por ella. Recuerdas su risa en las tardes de verano, y sus cálidas manos en una fría mañana de invierno. Recuerdas como te sentiste al ver que sus sonrisas eran para otra chica. Recuerdas haber llorado durante horas como una estúpida, porqué quizá lo eras. ¿Cómo llegó a estar conmigo teniendo chicas mejores que yo? Nunca lo supiste. Pero recuerdas todos esos momentos, cuando pasas por su lado, lo hueles, y lo rozas. Y es ahí, cuando recuerdas su esencia.



Construyamos un mundo en el que el tesoro más preciado sean las sonrisas.